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    Nuestra filosofía; Análisis de la filosofía occidental desde una mirada filosófica islámica (I), John Locke

    Nuestra filosofía; Análisis de la filosofía occidental desde una mirada filosófica islámica (I), John Locke
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    Nuestra filosofía (Falsafatuna)[1]

    Análisis de la filosofía occidental desde una mirada filosófica islámica (Primera Parte)

    John Locke

    Locke ([2]) fue el primer representante de la teoría empírica o experimental, como aprendimos anteriormente. Su punto de vista sobre la teoría del conocimiento lo divide en las siguientes categorías:

    Conocimiento intuitivo (Al Ma’rifa Al Wijdaniyyah): Esto refiere a un conocimiento que la mente puede conseguir sin necesidad de reconocer algo más. Un ejemplo de esto es nuestro reconocimiento de que 1 es la mitad de 2.
    Conocimiento reflexivo (Al Ma’rifa At Ta’ammuliyya): Esto es un tipo de conocimiento que no ocurre sin auxilio previo de una información. Por ejemplo es nuestro conocimiento de que la suma de los ángulos interiores de un triángulo es igual a dos ángulos rectos. ([3])
    Conocimiento que se deriva de los resultados del saber empírico del objeto conocido ([4]).
    Locke acredita que un conocimiento intuitivo real, tiene un completo valor filosófico. Lo mismo es válido en el conocimiento reflexivo, que se puede aclarar como un razonamiento veraz. Cuando el conocimiento empírico no tiene valor filosófico, es tomado en consideración en el nivel práctico de la vida. Debido a esto, Locke no acepta la objetividad de todas las cualidades de la materia, que son reconocidas por los sentidos. El filósofo considera que algunas de ellas son reales y objetivas, tales como la forma, la extensión y el movimiento; y considera algunas otras como reacciones subjetivas como el color, el sabor y el olor.

    La propia teoría lockeana del conocimiento y de su peso filosófico se encuentra en desacuerdo con el punto de vista del mismo Locke en cuanto al análisis del conocimiento. Dicho así, según su criterio, todo conocimiento es derivado de los sentidos y de la experiencia sensorial. Es por ello que el conocimiento intuitivo, como el principio de no-contradicción y otros principios elementales de la mente humana, solo son adquiridos por esta vía por el hombre.

    Los sentidos, la principal fuente de este conocimiento, no alcanzan un valor filosófico absoluto en la gnoseología de Locke.

    La conclusión natural es una absoluta duda al respecto del valor de cualquier conocimiento humano, ya que en su esencia y realidad primaria el conocimiento es solo una percepción sensorial adquirida por la experiencia externa o interna. Por lo tanto, la división de Locke del conocimiento entre estos grupos desde un punto de vista filosófico, contradicen los principios mismo que el estableció. De modo semejante, su división de las cualidades de los cuerpos perceptibles a los sentidos, que es similar a la división cartesiana, no son lógicamente compatibles con sus principios, aunque pueda ser un tanto compatible con los principios de Descartes. Este divide el conocimiento en racional y empírico, aceptando el primero filosóficamente y no así al segundo. Descartes afirma que las ideas humanas respecto a algunas de las cualidades físicas se encuentran entre las ideas racionales innatas, mientras que otras ideas sobre estas cualidades son empíricas.

    Debido a esto fue posible para el dividir esas cualidades primarias eran reales y objetivas, y no las secundarias. En cuanto a John Locke, comenzó su empeño filosófico eliminando las ideas innatas y afirmando el dominio de los sentidos sobre todo conocimiento.

    Por tanto, no habría forma de conocer las cualidades tangibles de los sentidos, excepto a través de los sentidos.

    A continuación responderemos a la pregunta, cuales son las diferencias filosóficas entre unas y otras cualidades.

    Fuente: Falsafatuna, Ayatullah Muhammad Baqir as-Sadr

    Traducción del inglés y notas: Abdulwali Amílcar Aldama

    www.islamoriente.com

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    [1] Ayatullah Muhammad Baqir as-Sadr se propuso con este texto poner en tela de juicio las doctrinas del materialismo dialéctico marxista y la filosofía clásica europea desde los postulados de la filosofía islámica, desarrollando a su vez diferentes análisis filosóficos loables. “Falsafatuna” o “Nuestra filosofía” inicia un estilo crítico que comparte con la otra gran obra de Baqir llamada “Iqtisaduna”o “Nuestra economía”, donde realiza una indagación profunda en la obra de Carlos Marx “El Capital” y en el proyecto económico capitalista tomando los elementos de la economía y la jurisprudencia islámica como argumentación critica.

    [2] John Locke (1632-1704), filósofo inglés, considerado como el fundador del empirismo. Es especialmente conocido por su Essay concerning Human Understanding (Ensayo sobre el entendimiento humano, 1689) y por su Second Treatise of Government (Segundo tratado sobre el gobierno), también publicado en 1689, aunque de forma anónima. Nació en Wrington, en las cercanías de Bristol en el seno de una familia puritana de clase media de Somerset. Estudió en Christ Collège (Oxford), donde fue nombrado lector de griego y retórica. Más interesado en la filosofía moderna y en las ciencias, sobre todo en medicina, química y física, leyó los escritos de Descartes y de Robert Boyle y estudió medicina, obteniendo su licencia de médico en 1674 (desarrolló contactos con muchos miembros de la por entonces recién fundada Royal Society; el químico Robert Boyle y el físico Isaac Newton fueron conocidos muy cercanos). En 1665 ingresó en el servicio diplomático, y en 1667 pasó al servicio de Lord Ashley, Conde de Shaftesbury como consejero suyo y preceptor de su hijo. De 1068 a 1670 residió en Francia, donde entró en contacto con cartesianos y gassendistas. De nuevo en Inglaterra, en 1670, al servicio otra vez del Conde Shaftesbury, huyó a Holanda en 1683 para evitar posibles represalias políticas como consecuencia de las intrigas del Conde de Shaftesbury contra Jaime II. Después de la revolución de 1688 Locke regresó a Inglaterra, ocupando varios puestos administrativos. Locke se ocupó intensamente de problemas políticos, sociales, educativos, religiosos y económicos. Su filosofía política, especialmente tal como fue expuesta en el segundo tratado sobre el gobierno (el llamado Ensayo sobre el gobierno civil) influyó gran demente en la formación de la ideología liberal moderna. Locke no fue un profesor universitario sumido en las discusiones de la filosofía de «las escuelas», sino que estuvo intensamente comprometido con los problemas sociales y culturales de su época; sus escritos estaban dirigidos, no al filósofos profesionales, sino al público culto en general.

    [3] El teorema de la suma de los ángulos interiores de un triángulo que enuncia que su suma es igual a 180 ̊, o sea a la suma de dos ángulos rectos de 90 ̊.

    [4] Sobre el tema del conocimiento humano existen dos teorías contrarias: una es la teoría racionalista, que sostiene que los conocimientos certeros son anteriores a la experiencia, frutos de las ideas innatas. Por otro lado, la teoría del conocimiento experimental o empírico afirma que todo conocimiento proviene de las percepciones y las experiencias y no acepta la existencia de la nada anterior a la experiencia. No hay que atribuir la naturaleza inductiva de la teoría de Sadr y sus críticas al aristotelismo a una inclinación hacia la teoría empírica. Más bien lo contrario. Primeramente, considera que los principios de no contradicción de axiomas y de los axiomas de la probabilidad son completamente racionales y no inductivos. Luego, aunque asegura que algunos de ellos son evidentes.

    Desde el punto de vista de Sadr, para saber a qué escuela defender, primero debemos saber cuál de las dos (racionales o empíricas) analiza mejor nuestro conocimiento. En las ciencias naturales, tenemos deducciones que o son certeros o tienen altas probabilidades de ser ciertas .No obstante, la teoría empírica no nos dice que algo deba ser necesariamente así y no de otra formar, tampoco nos da verdadera universalidad. No obstante, aunque quisiéramos aceptar la parcialidad de la verdad empírica, debemos acatar las reglas de los axiomas de probabilidad, que en sí, no son empíricas. Entonces, teniendo en cuenta que la corriente empírica no acepta la existencia de la nada que no fuera perceptible, los axiomas de la probabilidad también tendrían que ser empírico. Y eso es imposible .Entonces, sin el uso de las premisas racionales es imposible aumentar la certidumbre en las cuestiones empíricas, por tanto, mediante el empirismo, es imposible explicar el conocimiento en su totalidad.