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    A propósito de las palabras de Günter Grass

    • Mikail Álvarez Ruiz
    A propósito de las palabras de Günter Grass
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    propósito de las palabras de Günter Grass

    Por Mikail Álvarez Ruiz

    Lo que hay que decir

    Por qué guardo silencio, demasiado tiempo,

    sobre lo que es manifiesto y se utilizaba

    en juegos de guerra a cuyo final, supervivientes,

    solo acabamos como notas a pie de página?

    Es el supuesto derecho a un ataque preventivo

    el que podría exterminar al pueblo iraní,

    subyugado y conducido al júbilo organizado

    por un fanfarrón,

    porque en su jurisdicción se sospecha

    la fabricación de una bomba atómica.

    Pero ¿por qué me prohíbo nombrar

    a ese otro país en el que

    desde hace años -aunque mantenido en secreto-

    se dispone de un creciente potencial nuclear,

    fuera de control, ya que

    es inaccesible a toda inspección?

    El silencio general sobre ese hecho,

    al que se ha sometido mi propio silencio,

    lo siento como gravosa mentira

    y coacción que amenaza castigar

    en cuanto no se respeta;

    “antisemitismo” se llama la condena.

    Ahora, sin embargo, porque mi país,

    alcanzado y llamado a capítulo una y otra vez

    por crímenes muy propios

    sin parangón alguno,

    de nuevo y de forma rutinaria, aunque

    enseguida calificada de reparación,

    va a entregar a Israel otro submarino cuya especialidad

    es dirigir ojivas aniquiladoras

    hacia donde no se ha probado

    la existencia de una sola bomba,

    aunque se quiera aportar como prueba el temor…

    digo lo que hay que decir.

    ¿Por qué he callado hasta ahora?

    Porque creía que mi origen,

    marcado por un estigma imborrable,

    me prohibía atribuir ese hecho, como evidente,

    al país de Israel, al que estoy unido

    y quiero seguir estándolo.

    ¿Por qué solo ahora lo digo,

    envejecido y con mi última tinta:

    Israel, potencia nuclear, pone en peligro

    una paz mundial ya de por sí quebradiza?

    Porque hay que decir

    lo que mañana podría ser demasiado tarde,

    y porque -suficientemente incriminados como alemanes-

    podríamos ser cómplices de un crimen

    que es previsible, por lo que nuestra parte de culpa

    no podría extinguirse

    con ninguna de las excusas habituales.

    Lo admito: no sigo callando

    porque estoy harto

    de la hipocresía de Occidente; cabe esperar además

    que muchos se liberen del silencio, exijan

    al causante de ese peligro visible que renuncie

    al uso de la fuerza e insistan también

    en que los gobiernos de ambos países permitan

    el control permanente y sin trabas

    por una instancia internacional

    del potencial nuclear israelí

    y de las instalaciones nucleares iraníes.

    Solo así podremos ayudar a todos, israelíes y palestinos,

    más aún, a todos los seres humanos que en esa región

    ocupada por la demencia

    viven enemistados codo con codo,

    odiándose mutuamente,

    y en definitiva también ayudarnos.

    Günter Grass

    Estas palabras del escritor alemán Günter Grass han desatado la ira de los sionistas y de sus cómplices en todo el mundo. Incluso han sido suficientes para que el gobierno del ente sionista declare oficialmente al premio Nobel como persona non grata, prohibiéndole la entrada en el territorio ocupado de Palestina, pidiendo incluso a la Academia Sueca la retirada del premio en literatura concedido en 1999, olvidando seguramente el sarcasmo que supone que criminales sionistas de la talla de Simon Peres o Henry Kissinger se les concediera, y aún mantengan, nada menos que el Nobel de la Paz. A tanto ha llegado la polémica que hasta propios políticos del Partido Social Demócrata, en el que en su día militó el literato, y miembros del gobierno alemán de Angela Merkel se han unido y sumado al coro de los críticos con el escritor.

    No hay nada de que extrañarse en esto. Los sionistas son como esos niños repelentes acostumbrados a que todo el mundo se amolde a sus caprichos, que todos digan que son los más guapos, por feos que sean, o los más graciosos, por antipáticos que realmente resulten, y que cuando alguien no les sigue la corriente, empiezan a llorar y a patalear para así intentar doblegar la voluntad de ese que ha osado no rendirse a su antojo.

    Suele ocurrir, en personas un tanto trastornadas, que estas terminan creyéndose sus propias mentiras, fabricando a su alrededor y viviendo así un mundo irreal hecho en base a sus fantasías y frustraciones. Con los sionistas parece ocurrir algo parecido; tanto, tanto han mentido y manipulado, que se creen su propia farsa.

    Tampoco hay que hacer de Günter Grass un héroe a estas alturas, aunque hay que reconocer que si bien es cierto que ha esperado 84 años para hacer este pronunciamiento, algunos no se atreverían a hacerlo así llegarán a los 150 años de vida.

    ¿Pero lo que ha dicho Günter Grass y que ha provocado tanto escándalo no es acaso cierto?. ¿No es cierta la hipocresía occidental en este caso como en tantos otros?. ¿No es cierto que el ente sionista de Israel es una potencia nuclear y que constituye una verdadera amenaza para la paz mundial?.

    A finales de 2006, el propio primer ministro sionista Ehud Olmert reconoció, precisamente durante una visita oficial a Alemania, que el ente sionista era una potencia nuclear “al nivel de EE.UU., Francia o Rusia”. Sin embargo las pretensiones nucleares sionistas arrancan ya en el año 1949, sólo un año de después de constituirse su ilegal estado, concretándose en 1953 cuando firmó un acuerdo de cooperación en esta materia con la siempre dispuesta República francesa. Desde entonces hasta ahora y contando también con la colaboración de Inglaterra y EE.UU. se calcula que el ente sionista dispone de más de 200 ojivas nucleares, poseyendo además misiles, aviones y submarinos capaces de transportar estas armas a miles de kilómetros de Palestina.

    En ente sionista jamás ha firmado el Tratado de no Proliferación Nuclear, no permite a los inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica inspeccionar sus instalaciones nucleares, no respeta ninguna de las leyes internacionales ni responde a ningún país o autoridad internacional en esta materia. No obstante, sus actividades nucleares no están cuestionadas bajo ningún motivo, ni por supuesto el ente está sometido a controles, sanciones o simplemente a críticas internacionales.

    Respecto a la amenaza para la paz que representa el ente sionista, sólo recordar que en los escasos 63 años de existencia del mismo ha desatado más de 7 guerras contra sus cuatro países vecinos, sin contar la guerra continua que mantiene contra la población palestina ya desde antes de la usurpación “oficial” de sus tierras y que en los últimos años ha registrado criminales y sangrientos capítulos en Gaza ante la pasividad y complicidad internacional, empezando por la de los países árabes como Egipto, Jordania, Arabia Saudí o el resto de los del Golfo. En estas guerras ha empleado armas prohibidas contra los civiles, hecho confirmado incluso por el Consejo de Derechos Humanos de la Naciones Unidas. En el año 2011 el presupuesto militar sionista alcanzó el 7’30% de su PIB, ocupando el sexto lugar mundial respecto a la relación presupuesto/PIB.

    Contraponiendo estos datos con los de Irán, observamos que el país persa ingresó como miembro de la Agencia Internacional de Energía Atómica en 1958 y diez años más tarde firmó el Tratado de no Proliferación Nuclear. En 1974 concretó un plan para lograr en los siguientes 20 años el desarrollo del ciclo completo del combustible y construir 22 centrales para la generación de energía eléctrica, no planteándose en ninguna derivación militar en este desarrollo nuclear.

    Cabe destacar que con anterioridad al triunfo de la Revolución Islámica de Irán en 1979, EE.UU., Alemania, Inglaterra y Francia apoyaron las actividades nucleares iraníes y firmaron contratos con el régimen del Shah -recordemos, fiel vasallo de los EE.UU. y del ente sionista- valorados en miles de millones de dólares, cambiando todo radicalmente a raíz del derrocamiento del tirano.
    Las instalaciones nucleares de Irán han sufrido más de 3.500 días de reconocimiento por parte de los inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica, e incluso existen en estas instalaciones circuitos cerrados de televisión instalados por la mencionada Agencia que monitorizan y observan constantemente la actividad de las instalaciones nucleares persas.

    Estas inspecciones y controles sólo son posibles por la colaboración de las autoridades iraníes. En más de 20 informes divulgados por la Agencia Internacional de Energía Atómica, no se ha podido reportar ninguna desviación de las actividades nucleares de Irán a fines militares.

    No obstante esto, la República Islámica de Irán es víctima de sanciones políticas, comerciales y económicas por parte de los EE.UU. y sus países cómplices en todo el mundo, habiéndose incluso aprobado diversas resoluciones sancionatorias contra la República Islámica en el Consejo de Seguridad de las NN.UU.

    Respecto a la amenaza para la paz, la iraní es una cultura varias veces milenaria y que como país tiene fronteras con otros 15 estados. Pues bien, desde hace más de 300 años no ha iniciado guerra alguna contra nadie, aunque a lo largo de estos años sí ha sido víctima de varias agresiones y ocupaciones por algunos de estos vecinos. A pesar de las continuas amenazas que sufre, el presupuesto militar de la República Islámica sólo alcanzó el 2’50% de su PIB, ocupando la posición mundial número 61 en su relación presupuesto/PIB..

    ¡¡¡300 años sin agredir a ningún país!!!. ¿Recuerda alguien la cantidad de guerras desatadas en, y por, la mamporrera Europa en esos años?. Estados Unidos no es tan antiguo pero ¿recuerda alguien algún momento de paz en la historia de esa nación, desde que
    comenzó con el exterminio de la población aborigen americana hasta la actualidad con las guerras de Iraq o Afganistán?. Del ente sionista ya hemos hablado.

    Sin embargo el imperialismo americano-sionista ha designado a la República Islámica de Irán como la gran amenaza para la Paz mundial que debe ser neutralizada, y sus cómplices europeos, árabes y de otros lugares no hacen más que repetir como papagayos el guion que estos les ponen por delante.

    Günter Grass afirma estar harto de la hipocresía de Occidente, ¡¿qué persona medianamente libre puede no estar harta de esta hipocresía?!.

    El crimen de Günter Grass no es otro que pedir que al ente sionista se le apliquen las mismas normas que a los demás, que deje de ser el 007 de la política internacional. ¿Realmente es tan grave ese crimen?, es más, ¿es esto un crimen?.

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    Fuente  ::  islamoriente.com