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    Adivinos del templo sionista (análisis social, político y cultural acerca del sionismo)

    • Ibrahim Shafi’i Sarvestani
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    Adivinos del templo sionista (análisis social, político y cultural acerca del sionismo)
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    Adivinos del templo sionista

    Análisis social, político y  cultural acerca del sionismo

    Por: Ibrahim Shafi’i Sarvestani

    Fuente: Revista Mouood Nro. 113

    www.mouood.org

    Traducido por: Zohre Rabbani

    Colaboración: Sdenka Saavedra y Heba Smith

    Realizar un análisis político, social y cultural, e incluso una crítica artística, sin tener en cuenta el tema y las noticias referentes al fin del mundo y  al apocalipsis, sería imperfecta y criticable.

    Esclarecer  las ambigüedades en la escena política,  las decisiones elucubradas por los jefes de la liga de  la cruz con el sionismo en contra de Irán y sus actividades nucleares con fines pacíficos, la incesable producción de cientos de películas cinematográficas o documentales con la temática y el contenido del “fin del mundo” e incluso,  la insistencia de esta coalición para permanecer por largo tiempo en zonas estratégicas como Irak y crear crisis en el Oriente islámico, no se puede interpretar sin tener un análisis perfecto en cuanto al tema y  las últimas noticias. Tras este análisis y reflexión se dilucida el deber  individual y social de los creyentes y quienes esperan la llegada del último Imam, el Salvador esperado (que Dios apresure su llegada).

    Ya no está oculto para nadie que la masonería mundial tiene a su cargo el timón de la orientación político- cultural y económica del mundo, lo cual es la preparación para anunciar un gran evento armado: el gobierno universal de los sionistas.

    Naturalmente, para poner en marcha este plan, tienen una indescriptible prisa. Ellos se imaginaban que la trayectoria gradual de la liberación y secularización de la cultura y civilización del mundo o, en otras palabras, el desarrollo de la incredulidad y el  libertinaje aniquilarían al resto de las culturas y civilizaciones de diferentes etnias, sin ningún obstáculo y sin ninguna resistencia a su gran meta; es decir el “establecimiento del gobierno mundial de sionismo”.

    Fue exactamente dentro del mismo plan que, en primer lugar, corrompieron Europa  y al mundo cristiano. Tomando a Occidente como modelo, se ocupó de Oriente, hasta tal punto que hoy en día ya no se puede separar tanto Occidente de Oriente (por la occidentalización de algunos países en Oriente). El mundo, con el predominio del pensamiento único, se convirtió en una aldea global y como dice Marshall McLuhan: “No necesita más que un alcalde”.

    En este proceso, en primer lugar, secularizaron al Cristianismo extirpándole todo lo sagrado, cambiaron sus enseñanzas a las  terrenales mezclándolas con enseñanzas judías – naturalmente no me refiero al Judaísmo en este artículo ni a las verdaderas enseñanzas de Moisés sino  al Judaísmo que es la evidente aplicación de la cultura y práctica ignorante de los adoradores del becerro, que a través de su marcha retrógrada basaron sus prácticas en las enseñanzas politeístas de los brujos del antiguo Egipto para poder, de esta forma, fundar el gobierno mundial de  los hijos de Israel, luchando contra toda religión y eliminando la fe de la gente-.

    Ellos, luego de un largo proceso, corrompieron a los cristianos,  sirviéndoles de medios para comenzar su misión en otras culturas y civilizaciones, convirtiéndolas en sus colonias y, gradualmente,  inyectando el mortal veneno de la cultura atea y escéptica, corrompieron  a las etnias no occidentales  para que todos fuesen preparados según lo planeado por la masonería mundial.

    En las dos guerras mundiales establecieron las bases de su deseado único y mundial gobierno. En realidad, cada una de estas guerras eran fragmentos del escenario de la globalización de la masonería mundial. Luego de la primera guerra mundial y con el pretexto de la consolidación de la paz mundial fundaron las “sociedad de las naciones” con la propuesta de Wilson (presidente de EEUU). Con la excusa de resguardar la paz y el arbitraje les arrebataron a las personas parte de su poder de decisión. Luego, en la Segunda Guerra Mundial,  a través de la masacre de más de veintitrés millones de personas, alcanzaron sus tres objetivos consecutivos y, a través de estos preparativos, con la creación de la Organización de las Naciones Unidas, la revolución socialista en China y la creación de la Institución Nacional de los judíos en Palestina, pusieron bajo el alcance de la masonería mundial la mayor parte de las decisiones mundiales a través de instituciones internacionales.

    Por otro lado, cabe destacar que el Tratado de esta organización (Naciones Unidas) se llegó a firmar el 26 de junio de 1945 en San Francisco.

    A lo largo de todos los años del siglo XX, a través de esta organización y sus entidades dependientes como la Unesco, la Caja Internacional de la Moneda, etc.… y también a través de la afiliación de  amigos desde dentro de las sociedades no occidentales no sólo pudieron imponer su política sobre todas las naciones del mundo sino que gradualmente concretaron una gran transformación cultural, para preparar  el terreno para la globalización de la cultura occidental, la reclusión de las culturas orientales y la omisión de cualquier  civilización pasada.

    En realidad el siglo XX ha sido el siglo del desarrollo de la cultura y los símbolos culturales del escepticismo occidental, fue también el siglo de igualdad de los habitantes del mundo en las transacciones y relaciones; fue por ello que, de pronto, todas las personas se parecían en la forma de alimentarse, vestirse, en la edificación de ciudades, en la arquitectura, en  los gustos, en  la enseñanza, etc.…

    Así como todos, de la misma forma, conocen las noticias gracias a los modernos medios de comunicación, se concentran en temas específicos, se ríen, se entristecen, se desconciertan; en una palabra todos se parecen, consiguieron ilusiones comunes que se volvieron mundiales.

    El rumbo gradual de la globalización de la economía política y cultural lleva al mundo a un pleno silencio y desatención. Mientras todos estaban sumergidos en las pasiones sexuales y deleites materiales y mundanos hacia el “paradise”, o sea la ciudad de la masonería mundial,  de pronto, y por fuera de la voluntad de la gente del mundo, se lleva a cabo otro evento.

    Exactamente, en circunstancias en las cuales encendían velas junto a la tumba de todas las  culturas y civilizaciones y recordaban a las mismas en los museos y clases de historia, cultura y literatura que además eran interpretadas, confeccionadas y analizadas desde el punto de vista occidental, surgió un gran evento. Otra vez, exactamente, cuando los habitantes del Oriente, a través de las propagandas de sus museos y los entes turísticos, aprovechaban para atraer turistas y juntar dólares por medio de los restos de sus civilizaciones y sólo se jactaban al tener una cultura y civilización pasada, se encendió una luz. El espíritu de la gente del mundo, al igual que el fuego que surge de las  cenizas, brotó y comenzó su marcha en la búsqueda del sentido y la espiritualidad.

    No se debe olvidar que en el transcurso de casi cuatrocientos años el rechazo de las leyes y normas divinas y celestiales, el egocentrismo, la concupiscencia y la ambición del poder, se expandieron en diferentes escenas de la vida humana trayendo destrucción en todos los aspectos: crisis en la ética,  en el medio ambiente, en la política, en la economía y finalmente las guerras demoledoras, todo ello,  producto del alejamiento de lo celestial y producto de las ambiciones satánicas.

    Este retorno a la religión, a la búsqueda de justicia, a la espiritualidad era exactamente el punto opuesto a los programas que a lo largo de los años y siglos se había aplicado al mundo a través de los pseudo-judíos, la masonería mundial y, en la actualidad, los sionistas.

    Observando este levantamiento y despertar tanto de Oriente  como de Occidente, el maldito Satanás saltó de su lugar al igual que un resorte, más poderoso que nunca, pero esta vez no sólo con una silenciosa arma, sino que con los métodos más intensos se avanzó sobre la religión y los religiosos.

    Está claro que en este medio el Islam y los musulmanes están en el blanco del ataque, dado que ya no era posible  a través del rechazo de la religión y la tendencia religiosa impedir este gran Tsunami (el retorno de la gente a su fe) que eliminaría a la generación de estos malvados. Ellos se montaron sobre el hombro de la religión y las inclinaciones apocalípticas y anunciaron que “los últimos tiempos han llegado y el mundo se encuentra en estado de aniquilación y que la tercera guerra mundial está cerca” y otros temas semejantes que se difunden por miles de medios de comunicación, en especial en las películas cinematográficas.

    En las últimas dos décadas, en diferentes escenas mundiales, hemos sido testigos de la falsificación de teorías y de las medidas destructoras tomadas por la arrogancia mundial.

    La lucha contra el terrorismo, la islamofobia, la ocupación de países por medio de la coalición de la cruz y el sionismo son las bases del nuevo proyecto que se puede observar bajo el título del  “nuevo orden mundial”.  Sólo falta una gran crisis para que comience la tercera guerra mundial, por lo cual ellos buscan un pretexto para la realización de la misma.

    Esta gran sedición mundial es la tercera parte del escenario que en el siglo XX  llevó a cabo su primera y segunda parte. Ellos quieren, a través de un proceso y en el auge de una  gran crisis, entrar en el campo jugando el papel de “líderes mesiánicos”,  rechazando todos los poderes y gobiernos nacionales y locales, para anunciar el gobierno mundial de la masonería  invitando a todos a seguirlos.

    En realidad, ésta es la última jugada de Lucifer y su hueste para engañar a la sociedad humana y aniquilar a los seres humanos, quizás estén informados de que, básicamente, los masones  siguen a Satanás y lo consideran su dios. Y apelando a él, a través de hechicería y fuerzas extra naturales como los genios satánicos, tratan  de desarrollar su poder mundial e imponer sus deseos. Ellos se  habían preparado para el año 2007 e incluso el señor George Bush se había preparado para comenzar una guerra armagedónica en el mismo año. El ataque a Afganistán y la ocupación de Irak se situaron en el mismo proyecto, no obstante, por diversas causas ellos no fueron capaces de realizar sus cometidos, ahora hace unos años, a través de sus poderosos medios de comunicación cinematográficos, satelitales, internet; predicen que el fin del mundo está cerca y será en el año 2012.

    En medio de esta trayectoria, tres corrientes, aparentemente religiosas, tratan de concretar y legalizar los objetivos de la masonería mundial y así acercar este nefasto evento:

    Primero: Los  evangelistas estadounidenses,  consideraron como un deber religioso la ocupación de Irak y  actualmente continúan conspirando para el ataque de Estados Unidos a Irán, considerándola como la introducción para la batalla mundial de Armagedón y el descenso del Profeta Jesús (la paz sea con él).

    Segundo:  los grandes rabinos sionistas- que a través de legalizar la ocupación de las tierras islámicas recurren a los versículos tergiversados de La Torah- consideran legítima la masacre de los musulmanes y tratan de expandir el régimen usurpador.

    Tercero: Los jurisconsultos wahabíes, agentes de la mano de la masonería mundial, alientan a Occidente para asesinar a los musulmanes shiitas.

    La presencia simultánea de estas tres corrientes en los sucesos como el del 11 de septiembre, las crisis de Irak y Afganistán, la unión de éstas en la guerra y  la batalla político- cultural en contra del Irán islámico, la participación de las mismas en la orientación de sediciones y disturbios dentro del Irán y del mundo islámico y el apoyo de los medios de comunicación y los productos culturales evidencian su misión nefasta.

    Estos “asesinos” están sedientos de sangre y no se calmarán sin su derramamiento, y si meditan profundamente en la creación de estas tres corrientes observarán a todos con el aspecto de los adivinos sionistas, que se levantaron de una sola casa y de un solo mantel que así separados de la verdad y en búsqueda del mundo, en nombre de Dios, atacan a Sus criaturas. El dios de estos adivinos del templo sionista, sentado sobre el sillón de su concupiscencia, emite la orden de matar y no se detendrá hasta alcanzar el sillón del dominio mundial de Satanás y su huésped; debemos  reflexionar, ser inteligentes, ser minuciosos en todos los movimientos.

    fuente: www.islamoriente.com