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    Al-Ma’idah (La Mesa Servida)

    Al-Ma’idah (La Mesa Servida)
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    Sura 5
    Al-Ma’idah (La Mesa Servida)
    (Medinesa, de 120 aleyas)
    ¡En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso!
    1. ¡Creyentes! ¡Respetad vuestros compromisos! La bestia de los rebaños os está permitida, salvo lo que se os recita. La caza noos está permitida mientras estéis sacralizados. Dios decide lo que Él quiere.
    2. ¡Creyentes! No profanéis las cosas sagradas de Dios, ni el mes sagrado, ni la víctima, ni las guirnaldas, ni a los que se dirigen a la Casa Sagrada, buscando favor de su Señor y satisfacerle. Podéis cazar cuando dejáis de estar sacralizados. Que el odio que tenéis a gente que hace poco os apartaba de la Mezquita Sagrada no os incite a violar la ley. Ayudaos unos a otros a practicar la piedad y el temor de Dios, no el pecado y la violación de la ley. ¡Y temed a Dios! Dios castiga severamente…
    3. Os está vedada la carne mortecina, la sangre, la carne de cerdo, la de animal sobre el que se haya invocado un nombre diferente del de Dios, la de animal asfixiado o muerto a palos, de una caída, de una cornada, la del devorado parcialmente por las fieras -excepto si aún lo sacrificáis vosotros-, la del inmolado en piedras erectas. Consultar la suerte valiéndose de flechas es una perversidad. Hoy quienes no creen han desesperado de vuestra religión. ¡No les tengáis, pues, miedo a ellos, sino a Mí! Hoy os he perfeccionado vuestra religión, he completado Mi gracia en vosotros y Me satisface que sea el Islam vuestra religión. Si alguien se ve compelido durante un hambre, sin intención de pecar,… Dios es indulgente,
    misericordioso.
    4. Te preguntan qué les está permitido. Di: «Os están permitidas las cosas buenas. Podéis comer de lo que os cojan los animales de presa que habéis adiestrado para la caza, tal como Dios os ha enseñado. ¡Y mencionad el nombre de Dios sobre ello! ¡Y temed a Dios». Dios es rápido en ajustar cuentas.
    5. Hoy se os permiten las cosas buenas. Se os permite el alimento de quienes han recibido la Escritura, así como también se les permite a ellos vuestro alimento. Y las mujeres creyentes honestas y las honestas del pueblo que, antes que vosotros, había recibido la Escritura, si les dais la dote tomándolas en matrimonio, no como fornicadores o como amantes. Vanas serán las obras de quien rechace la fe y en la otra vida será de los que pierdan.
    6. ¡Creyentes! Cuando os dispongáis a hacer la azalá, lavaos el rostro y los brazos hasta el codo, pasad las manos por la cabeza y lavaos los pies hasta el tobillo. Si estáis en estado de impureza legal, purificaos. Y si estáis enfermos o de viaje, si viene uno de vosotros de hacer sus necesidades, o habéis tenido contacto con mujeres y no encontráis agua, recurrid a arena limpia y pasadla por el rostro y por las manos. Dios no quiere imponeros ninguna carga, sino purificaros y completar Su gracia en vosotros. Quizás, así seáis agradecidos.
    7. Recordad la gracia que Dios os dispensó y el pacto que concluyó con vosotros cuando dijisteis: «Oímos y obedecemos». ¡Temed a Dios! Dios sabe bien lo que encierran los pechos.
    8. ¡Creyentes! ¡Sed íntegros ante Dios cuando depongáis con equidad! ¡Que el odio a una gente no os incite a obrar injustamente! ¡Sed justos! Esto es lo más próximo al temor de Dios. ¡Y temed a Dios! Dios está bien informado de lo que hacéis.

    9. Dios ha prometido a quienes crean y obren bien perdón y una magnífica recompensa.
    10. Quienes no crean y desmientan Nuestros signos morarán en el fuego de la gehena.
    11. ¡Creyentes! Recordad la gracia que Dios os dispensó cuando una gente habría preferido poneros las manos encima y Él se lo impidió. ¡Y temed a Dios! ¡Que los creyentes confíen en Dios!

    12. Dios concertó un pacto con los Hijos de Israel. Suscitamos de entre ellos a doce jefes. Y Dios dijo: «Yo estoy con vosotros. Si hacéis la azalá, dais el azaque, creéis en Mis enviados y les auxiliáis, si hacéis un préstamo generoso a Dios, he de borrar vuestras malas obras e introduciros en jardines por cuyos bajos fluyen arroyos. Quien de vosotros, después de eso, no crea se habrá extraviado del camino recto».
    13. Por haber violado su pacto les hemos maldecido y hemos endurecido sus corazones. Alteran el sentido de las palabras; olvidan parte de lo que se les recordó. Siempre descubrirás en ellos alguna traición, salvo en unos pocos. ¡Borra sus faltas, perdónales! Dios ama a quienes hacen el bien.
    14. Concertamos un pacto con quienes decían: «Somos cristianos». Pero olvidaron parte de lo que se les recordó y, por eso, provocamos entre ellos enemistad y odio hasta el día de la Resurrección. Pero ya les informará Dios de lo que hacían.
    15. ¡Gente de la Escritura! Nuestro Enviado ha venido a vosotros, aclarándoos mucho de lo que de la Escritura habíais ocultado y revocando mucho también. Os ha venido de Dios una Luz, una Escritura clara,
    16. por medio de la cual Dios dirige a quienes buscan satisfacerle por caminos de paz y les saca, con Su permiso, de las tinieblas a la luz, y les dirige a una vía recta.
    17. No creen, en realidad, quienes dicen: «Dios es el Ungido, hijo de María». Di: «¿Quién podría impedir a Dios que, si Él quisiera, hiciera morir al Ungido, hijo de María, a su madre y a todos los de la tierra?» De Dios es el dominio de los cielos, de la tierra y de lo que entre ellos está. Crea lo que Él quiere. Dios es omnipotente.
    18. Los judíos y los cristianos dicen: «Somos los hijos de Dios y Sus predilectos». Di: «¿Por qué, pues, os castiga por vuestros pecados? No, sino que sois mortales, de Sus criaturas. Perdona a quien Él quiere y castiga a quien Él quiere». De Dios es el dominio de los cielos y de la tierra y de lo que entre ellos está. Es Él el fin de todo.
    19. ¡Gente de la Escritura! Nuestro Enviado ha venido a vosotros para instruiros, después de una interrupción de enviados, no sea que dijerais: «No ha venido a nosotros ningún nuncio de buenas nuevas, ni monitor alguno». Así, pues, sí que ha venido a vosotros un nuncio de buenas nuevas y un monitor. Dios es omnipotente.
    20. Y cuando Moisés dijo a su pueblo: «¡Pueblo! Recordad la gracia que Dios os dispensó cuando suscitó de entre vosotros a profetas e hizo de vosotros reyes, dándoos lo que no se había dado a ninguno en el mundo.
    21. ¡Pueblo! ¡Entrad en la Tierra Santa que Dios os destinó y no volváis sobre vuestros pasos; si no, regresaréis habiendo perdido!».
    22. Dijeron: «¡Moisés! Hay en ella un pueblo de hombres fuertes y no entraremos mientras no salgan de ella. Si salen de ella, entonces, sí que entraremos».
    23. Dos de sus hombres, temerosos de Dios, a quienes Dios había agraciado, dijeron: «Entrad contra ellos por la puerta. Una vez franqueada, la victoria será vuestra. Si sois creyentes, ¡confiad en Dios!».
    24. Dijeron: «¡Moisés! No entraremos nunca en ella mientras ellos estén dentro. ¡Ve, pues, tú con tu Señor, y combatid, que nosotros nos quedamos aquí!».
    25. Dijo: «¡Señor! Yo no puedo más que conmigo y con mi hermano. Haz distinción, pues, entre nosotros y este pueblo perverso».
    26. Dijo: «Les estará prohibida durante cuarenta años, tiempo en el que vagarán por la tierra. ¡No te preocupes por este pueblo perverso!».
    27. ¡Y cuéntales la historia auténtica de los dos hijos de Adán, cuando ofrecieron una oblación y se le aceptó a uno, pero al otro no! Dijo: «¡He de matarte!». Dijo: «Dios sólo acepta de los que Le temen.
    28. Y si tú pones la mano en mí para matarme, yo no voy a ponerla en ti para matarte, porque temo a Dios, Señor del universo.
    29. Quiero que cargues con tu pecado contra mí y otros pecados y seas así de los moradores del Fuego. Ésa es la retribución de los impíos».

    30. Entonces, su alma le instigó a que matara a su hermano y le mató, pasando a ser de los que pierden.
    31. Dios envió un cuervo, que escarbó la tierra para mostrarle cómo esconder el cadáver de su hermano. Dijo: «¡Ay de mí! ¿Es que no soy capaz de imitar a este cuervo y esconder el cadáver de mi hermano?». Y pasó a ser de los arrepentidos.
    32. Por esta razón, prescribimos a los Hijos de Israel que quien matara a una persona que no hubiera matado a nadie ni corrompido en la tierra, fuera como si hubiera matado a toda la Humanidad. Y que quien salvara una vida, fuera como si hubiera salvado las vidas de toda la Humanidad. Nuestros enviados vinieron a ellos con las pruebas claras, pero, a pesar de ellas, muchos cometieron excesos en la tierra.
    33. Retribución de quienes hacen la guerra a Dios y a Su Enviado y se dan a corromper en la tierra: serán muertos sin piedad, o crucificados, o amputados de manos y pies opuestos, o desterrados del país. Sufrirán ignominia en la vida de acá y terrible castigo en la otra.
    34. Quedan exceptuados quienes se arrepientan antes de caer en vuestras manos. Sabed, en efecto, que Dios es indulgente, misericordioso.
    35. ¡Creyentes! ¡Temed a Dios y buscad el medio de acercaros a Él! ¡Combatid por Su causa! Quizás, así, prosperéis.
    36. Si poseyeran los infieles todo cuanto hay en la tierra y otro tanto, y lo ofrecieran como rescate para librarse del castigo del día de la Resurrección, no se les aceptaría. Tendrán un castigo doloroso.
    37. Querrán salir del Fuego, pero no podrán. Tendrán un castigo permanente.
    38. Al ladrón y a la ladrona, cortadles las manos como retribución de lo que han cometido, como castigo ejemplar de Dios. Dios es poderoso, sabio.

    39. Si uno se arrepiente, después de haber obrado impíamente y se enmienda, Dios se volverá a él. Dios es indulgente, misericordioso.
    40. ¿No sabes que es de Dios el dominio de los cielos y de la tierra? Castiga a quien Él quiere y perdona a quien Él quiere. Dios es omnipotente.
    41. ¡Enviado! Que no te entristezcan quienes se precipitan en la incredulidad. Son de los que dicen con la boca: «Creemos», pero no creen de corazón, y de los judíos. Dan oídos a la mentira, dan oídos a otra gente que no ha venido a ti. Alteran el sentido de las palabras y dicen: «Si se os ha dado esto, ¡tomadlo!; pero, si no es esto lo que se os ha dado. ¡guardaos!». Si Dios quiere que alguien sea tentado, tú no puedes hacer nada por él contra Dios. Esos tales son aquéllos cuyos corazones Dios no ha querido purificar. Sufrirán ignominia en la vida de acá y terrible castigo en la otra.
    42. Dan oído a la mentira y devoran el soborno. Si vienen a ti, decide entre ellos o retírate. Si te retiras, no podrán hacerte ningún daño. Si decides, hazlo con equidad. Dios ama a los que observan la equidad.
    43. Pero ¿cómo van a hacerte juez teniendo como tienen la Tora, en la que se contiene la decisión de Dios? Luego, después de eso, se retiran. Esos tales no son creyentes.
    44. Hemos revelado la Tora, que contiene Dirección y Luz. Los profetas que se habían sometido administraban justicia a los judíos según ella, como hacían los maestros y doctores, según lo que de la Escritura de Dios se les había confiado y de lo cual eran testigos. ¡No tengáis, pues, miedo a los hombres, sino a Mí! ¡Y no malvendáis Mis signos! Quienes no decidan según lo que Dios ha revelado, ésos son los infieles.
    45. Les hemos prescrito en ella: «Vida por vida, ojo por ojo, nariz por nariz, oreja por oreja, diente por diente y la ley del talión por las heridas». Y si uno renuncia a ello, le servirá de expiación. Quienes no decidan según lo que Dios ha revelado, ésos son los impíos.
    46. Hicimos que les sucediera Jesús, hijo de María, en confirmación de lo que ya había de la Tora. Le dimos el Evangelio, que contiene Dirección y Luz, en confirmación de lo que ya había de la Tora y como Dirección y Exhortación para los temerosos de Dios.

    47. Que la gente del Evangelio decida según lo que Dios ha revelado en él. Quienes no decidan según lo que Dios ha revelado ésos son los perversos.
    48. Te hemos revelado la Escritura con la Verdad, en confirmación y como custodia de lo que ya había de la Escritura. Decide, pues, entre ellos según lo que Dios ha revelado y no sigas sus pasiones, que te apartan de la Verdad que has recibido. A cada uno os hemos dado una norma y una vía. Dios, si hubiera querido, habría hecho de vosotros una sola comunidad, pero quería probaros en lo que os dio. ¡Rivalizad en buenas obras! Todos volveréis a Dios. Ya os informará Él de aquello en que discrepabais.
    49. Debes decidir entre ellos según lo que Dios ha revelado. No sigas sus pasiones. ¡Guárdate de ellos, no sea que te seduzcan, desviándote de parte de lo que Dios te ha revelado! Y, si se apartan, sabe que Dios desea afligirles por algunos de sus pecados. Muchos hombres son, ciertamente, perversos.
    50. ¿Es una decisión a la pagana lo que desean? Y ¿quién puede decidir mejor que Dios para gente que está convencida?
    51. ¡Creyentes! ¡No toméis como amigos a los judíos y a los cristianos! Son amigos unos de otros. Quien de vosotros trabe amistad con ellos, se hace uno de ellos. Dios no guía al pueblo impío.
    52. Ves a los enfermos de corazón precipitarse a ellos, diciendo: «Tenemos miedo de un revés de fortuna». Pero puede que Dios traiga el éxito u otra cosa de Él y, entonces, se dolerán de lo que habían pensado en secreto.

    53. Los creyentes dirán «¿Son éstos los que juraban solemnemente por Dios que sí, que estaban con vosotros? Sus obras serán vanas y saldrán perdiendo».
    54. ¡Creyentes! Si uno de vosotros apostata de su fe… Dios suscitará una gente a la cual Él amará y de la cual será amado, humilde con los creyentes, altiva con los infieles, que luchará por Dios y que no temerá la censura de nadie. Éste es el favor de Dios. Lo dispensa a quien Él quiere. Dios es inmenso, omnisciente.
    55. Sólo es vuestro amigo Dios, Su Enviado y los creyentes, que hacen la azalá, dan el azaque y se inclinan.
    56. Quien tome como amigo a Dios, a Su Enviado y a los creyentes… Los partidarios de Dios serán los que venzan.
    57. ¡Creyentes! No toméis como amigos a quienes, habiendo recibido la Escritura antes que vosotros, toman vuestra religión a burla y a juego, ni tampoco a los infieles. ¡Y temed a Dios, si es que sois creyentes!
    58. Cuando llamáis a la azalá, la toman a burla y a juego, porque son gente que no razona.
    59. Di: «¡Gente de la Escritura! ¿Es que no tenéis más motivo para censurarnos que el que creamos en Dios y en la Revelación hecha a nosotros y a los que nos precedieron y que la mayoría seáis unos perversos?».
    60. Di: «No sé si informaros de algo peor aún que eso respecto a una retribución junto a Dios. Los que Dios ha maldecido, los que han incurrido en Su ira, los que Él ha convertido en monos y cerdos, los que han servido a los taguts, ésos son los que se encuentran en la situación peor y los más extraviados del camino recto».
    61. Cuando vienen a Ti, dicen: «¡Creemos!». Pero entran sin creer y sin creer salen. Dios sabe bien lo que ocultan.
    62. Ves a muchos de ellos precipitarse al pecado y a la violación de la ley y a devorar el soborno. ¡Qué mal está lo que hacen!
    63. ¿Por qué los maestros y los doctores no les prohíben sus expresiones pecaminosas y que devoren el soborno? ¡Qué mal está lo que hacen!
    64. Los judíos dicen: «La mano de Dios está cerrada». ¡Que sus propias manos estén cerradas y sean malditos por lo que dicen! Al contrario, Sus manos están abiertas y Él distribuye Sus dones como quiere. Pero la Revelación que tú has recibido de tu Señor acrecentará en muchos de ellos su rebelión e incredulidad. Hemos suscitado entre ellos hostilidad y odio hasta el día de la Resurrección. Siempre que encienden el fuego de la guerra, Dios se lo apaga. Se dan a corromper en la tierra y Dios no ama a los corruptores.
    65. Si la gente de la Escritura creyera y temiera a Dios, les borraríamos sus malas obras y les introduciríamos en los jardines de la Delicia.
    66. Si observaran la Tora, el Evangelio y la Revelación que han recibido de su Señor, disfrutarían de los bienes del cielo y de la tierra. Hay entre ellos una comunidad que se mantiene moderada, pero ¡qué mal hacen muchos otros de ellos!
    67. ¡Enviado! ¡Comunica la Revelación que has recibido de tu Señor, que, si no lo haces, no comunicas Su mensaje! Dios te protegerá de los hombres. Dios no dirige al pueblo infiel.
    68. Di: «¡Gente de la Escritura ! No hacéis nada de fundamento mientras no observéis la Tora, el Evangelio y la Revelación que habéis recibido de vuestro Señor». Pero la Revelación que tú has recibido de tu Señor acrecentará en muchos de ellos su rebelión e incredulidad. ¡No te aflijas, pues, por el pueblo infiel!
    69. Los creyentes, los judíos, los sabeos y los cristianos -quienes creen en Dios y en el último Día y obran bien- no tienen que temer y no estarán tristes.
    70. Concertamos un pacto con los Hijos de Israel y les mandamos enviados. Siempre que un enviado venía a ellos con algo que no era de su gusto, le desmentían o le daban muerte.
    71. Creían que no iban a ser probados y se portaron como ciegos y sordos. Dios se volvió a ellos, pero muchos de ellos volvieron a portarse como ciegos y sordos. Dios ve bien lo que hacen.
    72. No creen, en realidad, quienes dicen: «Dios es el Ungido, hijo de María», siendo así que el mismo Ungido ha dicho: «¡Hijos de Israel, servid a Dios, mi Señor y Señor vuestro!». Dios veda el Jardín a quien asocia a Dios. Su morada será el Fuego. Los impíos no tendrán quien les auxilie.
    73. No creen, en realidad, quienes dicen: «Dios es el tercero de tres». No hay ningún otro dios que Dios Uno y, si no paran de decir eso, un castigo doloroso alcanzará a quienes de ellos no crean.
    74. ¿No se volverán a Dios pidiéndole perdón? Dios es indulgente, misericordioso.
    75. El Ungido, hijo de María, no es sino un enviado, antes del cual han pasado otros enviados, y su madre, veraz. Ambos tomaban alimentos. ¡Mira cómo les explicamos los signos! ¡Y mira cómo son desviados!
    76. Di: «¿Vais a servir, en lugar de servir a Dios, lo que no puede dañaros ni aprovecharos?» Dios es Quien todo lo oye, Quien todo lo sabe.
    77. Di: «¡Gente de la Escritura! No exageréis en vuestra religión, profesando algo diferente de la Verdad y no sigáis las pasiones de una gente que ya antes se extravió, extravió a muchos y se apartó del recto camino».
    78. Los Hijos de Israel que no creyeron fueron maldecidos por boca de David y de Jesús, hijo de María, por haber desobedecido y violado la ley.
    79. No se prohibían mutuamente las acciones reprobables que cometían. ¡Qué mal hacían!
    80. Ves a muchos de ellos que traban amistad con los que no creen. Lo que han hecho antes está tan mal que Dios está irritado con ellos y tendrán un castigo eterno.
    81. Si hubieran creído en Dios, en el Profeta y en la Revelación que éste recibió, no les habrían tomado como amigos, pero muchos de ellos son perversos.
    82. Verás que los más hostiles a los creyentes son los judíos y los asociadores, y que los más amigos de los creyentes son los que dicen: «Somos cristianos». Es que hay entre ellos sacerdotes y monjes y no son altivos.
    83. Cuando oyen lo que se ha revelado al Enviado, ves que sus ojos se inundan de lágrimas de reconocimiento de la Verdad. Dicen: «¡Señor! ¡Creemos! ¡Apúntanos, pues, como testigos!
    84. ¿Cómo no vamos a creer en Dios y en la Verdad venida a nosotros si anhelamos que nuestro Señor nos introduzca con los justos?»
    85. Dios les recompensará por lo que han dicho con jardines por cuyos bajos fluyen arroyos, en los que estarán eternamente. Ésa es la retribución de quienes hacen el bien.

    86. Pero quienes no crean y desmientan Nuestros signos morarán en el fuego de la gehena.
    87. ¡Creyentes! ¡No prohibáis las cosas buenas que Dios os ha permitido! ¡Y no violéis la ley, que Dios no ama a los que la violan!
    88. ¡Comed de lo lícito y bueno de que Dios os ha proveído! ¡Y temed a Dios, en Quien creéis!
    89. Dios no os tendrá en cuenta la vanidad de vuestros juramentos, pero sí el que hayáis jurado deliberadamente. Como expiación,alimentaréis a diez pobres como soléis alimentar a vuestra familia, o les vestiréis, o manumitiréis a un esclavo. Quien no pueda, que ayune tres días. Cuando juréis, ésa será la expiación por vuestros juramentos. ¡Sed fieles a lo que juráis! Así os explica Dios Sus aleyas. Quizás, así, seáis agradecidos.
    90. ¡Creyentes! El vino, el maysir, las piedras erectas y las flechas no son sino abominación y obra del Demonio. ¡Evitadlo, pues! Quizás, así, prosperéis.
    91. El Demonio quiere sólo crear hostilidad y odio entre vosotros valiéndose del vino y del maysir, e impediros que recordéis a Dios y hagáis la azalá. ¿Os abstendréis, pues?

    92. ¡Obedeced a Dios, obedeced al Enviado y guardaos! Pero, si volvéis la espalda, sabed que a Nuestro Enviado le incumbe sólo la transmisión clara.
    93. Quienes creen y obran bien, no pecan en su comida si temen a Dios, creen y obran bien, luego temen a Dios y creen, luego temen a Dios y hacen el bien. Dios ama a quienes hacen el bien.
    94. ¡Creyentes! Dios ha de probaros con alguna caza obtenida con vuestras manos o con vuestras lanzas, para saber quién Le teme en secreto. Quien, después de esto, viole la ley, tendrá un castigo doloroso.
    95. ¡Creyentes! No matéis la caza mientras estéis sacralizados. Si uno de vosotros la mata deliberadamente, ofrecerá como víctima a la Caaba, en compensación, una res de su rebaño, equivalente a la caza que mató -a juicio de dos personas justas de entre vosotros-, o bien expiará dando de comer a los pobres o ayunando algo equivalente, para que guste la gravedad de su conducta. Dios perdona lo pasado, pero Dios se vengará del reincidente. Dios es poderoso, vengador.
    96. Os es lícita la pesca y alimentaros de ella para disfrute vuestro y de los viajeros, pero os está prohibida la caza mientras dure vuestra sacralización. Y temed a Dios hacia Quien seréis congregados.
    97. Dios ha hecho de la Caaba, la Casa Sagrada, estación para los hombres, y ha instituido el mes sagrado, la víctima y las guirnaldas para que sepáis que Dios conoce lo que está en los cielos y en la tierra y que Dios es omnisciente.
    98. Sabed que Dios es severo en castigar, pero también que Dios es indulgente, misericordioso.
    99. Al Enviado no le incumbe sino la transmisión. Dios sabe lo que manifestáis y lo que ocultáis.

    100. Di: «No es lo mismo el mal que el bien, aunque te plazca lo mucho malo que hay. ¡Temed, pues, a Dios, hombres de intelecto! Quizás, así, prosperéis».
    101. ¡Creyentes! No preguntéis por cosas que, si se os dieran a conocer, os dañarían. Si, con todo, preguntáis por ellas cuando se revela el Corán, se os darán a conocer y Dios os perdonará por ello. Dios es indulgente, benigno.
    102. Gente que os precedió hizo esas mismas preguntas y, por ellas, se hizo infiel.

    103. Dios no ha instituido ni bahira, ni saibas ni wasila, ni hami. Son los infieles quienes han inventado la mentira contra Dios. Y la mayoría no razonan.
    104. Y cuando se les dice: «Venid a la Revelación de Dios y al Enviado», dicen: «Nos basta aquello en que encontramos a nuestros padres». ¡Cómo! ¿Y si sus padres no sabían nada, ni estaban bien dirigidos?
    105. ¡Creyentes! ¡Preocupaos de vosotros mismos! Quien se extravía no puede dañaros, si estáis en la buena dirección. Todos volveréis a Dios. Ya os informará Él de lo que hacíais. 106. ¡Creyentes! Cuando, a punto de morir, hagáis testamento, llamad como testigos a dos personas justas de los vuestros o bien a dos de fuera si estáis de viaje y os sobreviene la muerte. Retenedlas después de la azalá. Si dudáis de ellas, que juren por Dios: «¡No nos venderemos, aunque se trate de un pariente, ni ocultaremos el testimonio de Dios! Si no, seríamos de los pecadores».
    107. Si se descubre que son reos de pecado, otros dos, los más próximos, les sustituirán, elegidos entre los perjudicados por el perjurio y jurarán por Dios: «Nuestro testimonio es más auténtico que el de los otros dos. Y no hemos violado la ley. Si no, seríamos de los impíos».
    108. Así, será más fácil conseguir que presten testimonio como es debido, o que teman ver rechazados sus juramentos después de prestados. ¡Temed a Dios y escuchad! Dios no dirige al pueblo perverso.
    109. El día que Dios congregue a los enviados y diga: «¿Qué se os ha respondido?», dirán: «No sabemos. Tú eres Quien conoce a fondo las cosas ocultas».
    110. Cuando dijo Dios: «¡Jesús, hijo de María! Recuerda Mi gracia, que os dispensé a ti y a tu madre cuando te fortalecí con el Espíritu Santo y hablaste a la gente en la cuna y de adulto, y cuando te enseñé la Escritura, la Sabiduría, la Tora y el Evangelio. Y cuando creaste de arcilla a modo de pájaros con Mi permiso, soplaste en ellos y se convirtieron en pájaros con Mi permiso. Y curaste al ciego de nacimiento y al leproso con Mi permiso. Y cuando resucitaste a los muertos con Mi permiso. Y cuando alejé de ti a los Hijos de Israel cuando viniste a ellos con las pruebas claras y los que de ellos no creían dijeron: ‘Esto no es sino manifiesta magia’.

    111. Y cuando inspiré a los apóstoles: ‘¡Creed en Mí y en Mi enviado!’ Dijeron: ‘¡Creemos! ¡Sé testigo de nuestra sumisión!’».
    112. Cuando dijeron los apóstoles: «¡Jesús, hijo de María! ¿Puede tu Señor hacer que nos baje del cielo una mesa servida?». Dijo: «¡Temed a Dios, si sois creyentes!».
    113. Dijeron: «Queremos comer de ella. Así, nuestros corazones se tranquilizarán, sabremos que nos has hablado verdad y podremos ser testigos de ella».

    114. Dijo Jesús, hijo de María: «¡Dios, Señor nuestro! Haz que nos baje del cielo una mesa servida, que sea para nosotros, el primero como el último, motivo de regocijo y signo venido de Ti. ¡Provéenos del sustento necesario, Tú, Que eres el Mejor de los proveedores!».
    115. Dijo Dios: «Sí, voy a hacer que os baje. Pero, si uno de vosotros, después de eso, no cree, le castigaré como no he castigado a nadie en el mundo».
    116. Y cuando dijo Dios: «¡Jesús, hijo de María! ¿Eres tú quien ha dicho a los hombres: ‘¡Tomadnos a mí y a mi madre como a dioses, además de tomar a Dios!’?». Dijo: «¡Gloria a Ti! ¿Cómo voy a decir algo que no tengo por verdad? Si lo hubiera dicho, Tú lo habrías sabido. Tú sabes lo que hay en mí, pero yo no sé lo que hay en Ti. Tú eres Quien conoce a fondo las cosas ocultas.
    117. No les he dicho más que lo que Tú me has ordenado: ‘¡Servid a Dios, mi Señor y Señor vuestro!’ Fui testigo de ellos mientras estuve entre ellos, pero, después de llamarme a Ti, fuiste Tú Quien les vigiló. Tú eres testigo de todo.
    118. Si les castigas, son Tus siervos. Si les perdonas, Tú eres el Poderoso, el Sabio».
    119. Dios dice: «Este es un día en que su sinceridad aprovechará a los sinceros. Tendrán jardines por cuyos bajos fluyen arroyos, en los que estarán eternamente, para siempre». Dios está satisfecho de ellos y ellos lo están de Él. ¡Ése es el éxito grandioso!
    120. De Dios es el dominio de los cielos y de la tierra y de lo que en ellos está. Es omnipotente.

    31. Dios envió un cuervo, que escarbó la tierra para mostrarle cómo esconder el cadáver de su hermano. Dijo: «¡Ay de mí! ¿Es que no soy capaz de imitar a este cuervo y esconder el cadáver de mi hermano?». Y pasó a ser de los arrepentidos. 52. Ves a los enfermos de corazón precipitarse a ellos, diciendo: «Tenemos miedo de un revés de fortuna». Pero puede que Dios traiga el éxito u otra cosa de Él y, entonces, se dolerán de lo que habían pensado en secreto.

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