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    Recopilación del Corán de Imam ‘Ali (P)- Historia del Corán

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    Recopilación del Corán de Imam ‘Ali (P)- Historia del Corán
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    Historia del Corán

    Recopilación del Corán de Imâm ‘Alî (P)

    Por: Husaîn Yavân Ârâsteh

    Traducción: Dra. Zohre Rabbani

    Para referirnos al periodo de la escritura del Corán luego del fallecimiento del Profeta (BP), comenzaremos hablando de la preocupación y esfuerzos al respecto por parte de una personalidad como Imâm ‘Alî (P), que fue pionero en todas las escenas y fue quien desde el comienzo de la revelación asumió en forma continua la escritura de la revelación acompañando al Profeta en todos los momentos. Él fue elegido para recopilar el Corán por parte del Mensajero de Dios en los últimos días de su bendita vida.

    Ibn Mas‘ûd que fue uno de los grandes discípulos del Profeta dijo: “No he visto a nadie más conocedor de la lectura del Corán como a ‘Alî Ibn Abî Tâlib”.[1]

    Relata Abû Bakr Hadramî de Imâm As-Sâdiq (P) que el Profeta dijo a ‘Alî (P):

    يا علي، القرآن خلف فراشي في المصحف والقراطيس، فخذوه واجمعوه ولا تضيعوه كما ضيعت اليهود التوراة

    “¡Oh, ‘Alî! Este Corán que está junto a mi lecho, que se encuentra en ese conjunto de páginas y pergaminos, tómenlo y reúnanlo y no lo perdáis tal y como los judíos han hecho con la Torá”.[2]

    Y así fue como Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib (P) consideró la recopilación del Corán como su función más importante luego del fallecimiento del Profeta (BP).

    Después de la muerte del Profeta, ‘Alî (P), que era el más conocedor de entre la gente en cuanto al Generoso Corán según el definitivo testimonio y corroboración del Profeta (BP), permaneció en su casa y reunió el Corán en un ejemplar, según el orden de la revelación. Aun no habían transcurrido seis meses, que él culminó su trabajo; luego, para presentar a la gente el Corán recopilado, lo colocó sobre el lomo de un camello, lo llevó hacia ésta y se los enseñó.[3]

    Es relatado de Ibn ‘Abbâs, en la interpretación de la aleya «No muevas tu lengua para apresurarte a recitarlo * a Nosotros nos incumbe su recopilación y su lectura» que el Imâm ‘Alî (P), luego del fallecimiento del Profeta (BP), reunió el Corán durante seis meses.[4]

    Ibn Sîrîn manifestó:

    ‘Alî dijo: “Cuando el Profeta falleció juré que no me pondría mi capa para salir más que para la oración del viernes, hasta recopilar el Corán”.[5]

    En los dichos transmitidos por Abû Râfi‘ vemos: “Alî, por la recomendación del Profeta en cuanto a la recopilación del Corán, colocó los escritos del Corán en una tela y los llevó a su casa. Luego del fallecimiento del Profeta permaneció en su casa y ordenó el Corán tal y como fue revelado. ‘Alî conocía bien ese trabajo”.[6]

    Muhammad ibn Sîrîn dice: Le preguntaron a ‘Ikrimah: “¿Acaso otros no recopilaron también el Corán en el orden en que fue revelado?”. Él respondió: “Si todos los genios y los humanos se unieran para obtener una recopilación como la de ‘Alî ibn Abî Tâlib, no lo conseguirían”.[7]

    Las características del Mus·haf (ejemplar) compilado por ‘Alî (P).

    El Mus·haf reunido por Imâm ‘Alî (P) contenía unos privilegios en comparación a los existentes anteriormente o a los que fueron reunidos posteriormente. He aquí algunos de éstos:

    1. El orden de las suras había sido elaborado según el orden de su descenso. Suîûtî en su obra Al-Itqân, refiriéndose a este tema dice: “La primera sura dispuesta fue la Sûra Iqra’ (96), luego Muddazzir (74), le seguía Nûn (Sûra Al Qalam, 68), después la Sûra Al-Muzzammil (73), y así…”.

    Shaîj Al-Mufîd en su obra Masâ’il Sarwîîa considera el orden del Corán reunido por ‘Alî Ibn Abî Tâlib (P) el mismo que el de su revelación, en el que las suras mecanas se hallaban antes de las suras medinesas, las aleyas abrogadas antes de las abrogantes, y cada aleya se encontraba en su lugar.[8]

    2. La lectura del Mus·haf de Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib (P), era exactamente la misma que la del Profeta (BP).

    3. Este volumen contenía las causas y el lugar de la revelación de las aleyas y también el nombre de las personas que fueron el motivo de la revelación de tales aleyas.

    4. El aspecto general de las aleyas había sido aclarado en este volumen para que la aleya no fuese limitada a una época, lugar o persona específica.[9]

    El destino del Mus·haf de Imâm ‘Alî (P).

    Respecto al destino de este ejemplar, algunos sostienen que se encuentra en manos de los Inmaculados Imames (P) como un legado, que fue heredado de una generación a otra.

    Según una narración, en una ocasión Talhah interroga a Alî (P) respecto a su Mus·haf y a la persona a quien será entregado éste. Imâm ‘Alî (P) respondió: “Entregaré mi Mus·haf a quien el Profeta me ha ordenado. A mi hijo Hasan que es mi albacea y el más cercano a mí. Mi hijo Hasan lo entregará a mi otro hijo, Husaîn y luego permanecerá en mano de los hijos de Husaîn uno tras otro…”.[10]

    Los coranes o reproducciones del Corán atribuidas a Imâm Alî (P) existentes en algunos museos y bibliotecas, según algunos investigadores, por razones históricas, testimonios e indicios, no pueden pertenecer a este Imâm”.[11]

    Conclusión:

    Ambas escuelas islámicas sostienen que la primera persona que se dedicó a la recopilación del Mus·haf luego del fallecimiento del Profeta (BP) y según lo ordenado por él, fue Imam ‘Alî (P).

    El Mus·haf de ‘Alî (P) poseía unos privilegios tales como: El orden de las suras era de acuerdo al orden de la revelación, en él se encontraban las causas y el lugar del descenso, así como los aspectos generales de las aleyas.
    Este ejemplar ha permanecido como un legado en manos de los Imâmes (P) y ha sido transmitido de un Imâm a otro.

    Fuente: “Lecciones sobre Las Ciencias Coránicas”
    Ediciones: Elhame Shargh, 2004

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    [1] Bihâr Al-Anwâr, t.89, p.53.

    [2] Ídem, p.48; Tâ’rîj-ul Qur’ân, Zanyânî, p.44.

    [3] Qur’ân dar Islâm (El Corán en el Islam), p.191.

    [4] Bihâr Al-Anwâr, t.89, p.51.

    [5] Al-Itqân, t.1, p.183.

    [6] Bihâr Al-Anwâr, t.89, p.52.

    [7] Al-Itqân, t.1, p.183, parte 18; Ta’rîj Al-Qur’ân de Zanÿanî, p.48. Ver también: Bihâr Al-anwâr, t.89, p.40.

    [8] Bihâr Al-Anwâr, t.89, p.74.

    [9] At-Tamhîd, t.1, p.228 y 229.

    [10] Ídem, p.42.

    [11] Tâ’rîj Qur’ân, Seîîed Muhammad Bâqir Huÿÿatî, p.p.413-418.