Recursos Islámicos

    1. home

    2. article

    3. Recopilación del Corán del Primer Califa (Historia del Corán)

    Recopilación del Corán del Primer Califa (Historia del Corán)

    • Husaîn Yavân Ârâsteh
    • www.islamoriente.com
    Recopilación del Corán del Primer Califa (Historia del Corán)
    4 (80%) 1 vote

    Historia del Corán

    Recopilación del Corán del Primer Califa

    Por: Husaîn Yavân Ârâsteh

    Traducción: Dra. Zohre Rabbani

    Introducción

    El tema es uno de los más polémicos de la historia del Corán, que ha dividido a los expertos y conocedores de esta ciencia en dos grupos: Un grupo que opina que la recopilación del Corán –con la misma ordenación actual- fue realizada durante la vida del Enviado de Dios (BP); y el segundo que remonta la recopilación oficial del Corán en forma de un volumen (entre dos tapas) a la época del primer Califa, luego del fallecimiento del Profeta (BP).

    Antes de introducirnos en este tema es importante destacar un punto, que al no haber sido tomado en cuenta, colocó a muchos de los grandes sabios enfrentados entre sí. En verdad lo que ha provocado esa profunda escisión entre esas dos hipótesis es la falta de atención al punto preciso de las discrepancias y desacuerdos. Si el punto de la discrepancia fuese determinado con exactitud, la diferencia entre las dos hipótesis disminuiría.

    Algunos de los autores supusieron que aquellos que sostienen que el Corán luego del fallecimiento del Profeta (BP) fue convertido en un Mus·haf no creen en la escritura y registro del Corán durante la vida del Profeta; mientras que no es así; ya que como hemos expuesto anteriormente, la escritura y elaboración de las aleyas coránicas indudablemente ha sido realizada antes de la partida del Profeta (BP) y nadie puede negarlo. La diferencia
    –entre las dos versiones- se encuentra únicamente en que algunos opinan que el Corán ha sido registrado y convertido en un volumen, de la misma forma que actualmente lo vemos y en forma completa, en la época del Enviado de Dios (BP).

    Otro grupo opina que aunque el Corán fue registrado en la época del Profeta (BP) y también fueron ordenadas sus aleyas en cada sura, la elaboración y orden de todas las suras y su disposición en un Mus·haf tuvo lugar luego del fallecimiento del Enviado de Dios (BP).

    Entonces, la diferencia existente entre las dos hipótesis puede plantearse por medio de una pregunta: ¿Acaso el ordenamiento del Corán en forma de un Mus·haf ha tenido lugar antes o después del fallecimiento del Profeta (BP)?

    Ya que se ha esclarecido el punto a discusión, comprendemos perfectamente que no existe ninguna diferencia radical ni básica en cuestión a la recopilación y escritura del Corán, y sostener una de estas versiones no pone en duda la importancia y atención dadas por el Profeta (BP) y los musulmanes hacia el Corán.
    Los fundamentos de aquellos que consideran la recopilación del Corán luego del fallecimiento del Profeta (BP).

    El primero y más importante fundamento en el cual se basa este grupo son las diferentes narraciones que mayoritariamente han sido transmitidas a través de la escuela Sunnah. Ellos opinan que ya que esta cuestión es un asunto histórico, se debe buscar la realidad en la propia historia. Los testimonios históricos afirman la recopilación en forma de Mus·haf luego del fallecimiento del Enviado de Dios (BP):

    1. Zaîd Ibn Zâbit que era igualmente uno de los escribas de la revelación corrobora: “Falleció el Profeta mientras el Corán aún no había sido recopilado en forma de un Mushaf”.

    2. Jattâbî asimismo afirma: “Todo el Corán fue registrado durante la vida del Profeta, pero sus suras no fueron recopiladas en un volumen”.[1]

    3. Qâdî Abû Bakr Bâqilânî en su obra Intisâr afirma: “En la época de Abû Bakr el Corán fue colocado en medio de dos tapas”.[2]

    4. Abû ‘Abdil·lah Hâriz Ibn Asad Muhasibî asegura en su ensayo Fahm-ul Sunan:

    “La escritura del Corán no fue algo nuevo. El Profeta ordenaba escribirlo. No obstante las escrituras estaban en cortezas de árboles, omóplatos de camellos, y hojas de palmera. Estos escritos se hallaban en casa del Mensajero (BP) y fueron trasladados por orden de Abû Bakr a otro lugar y atados con un cordón para que no se extraviasen”.[3]

    Otro de los fundamentos presentados a favor de esta versión es el descenso del Corán en forma gradual y paulatina, y su continuación hasta los últimos días de la vida del Profeta (BP). Esto por sí mismo era un impedimento para reunir el Corán en un volumen, ya que continuamente se esperaba el descenso de nuevas aleyas y suras, y fue por ello que el Profeta (BP) no se ocupó por disponerlo todo en un orden.

    El ‘Al·lâmah Muÿâhid Muhammad Ÿawâd Balâqî, registra en su libro de exégesis coránica:

    “Dado que la revelación continuaba durante la vida del Profeta (BP) no fue recopilado todo el Corán en un Mushaf, a pesar de que todas las aleyas reveladas se habían albergado en los corazones de los musulmanes y sus escritos se encontraban al alcance…”.[4]

    Este mismo argumento es mencionado por otros.[5]

    El tercer argumento de la recopilación del Corán posterior al fallecimiento del Profeta (BP) es la existencia de numerosos dichos transmitidos por ambas escuelas que se refieren a la recopilación del Corán por el mismo ‘Alî Ibn Abî Tâlib (P). Si el Corán de la misma forma actual ya estaba recopilado durante la vida del Profeta (BP) ¿por qué Imâm ‘Alî (P) se dedicó de nuevo a recopilarlo?, y ¿por qué el Profeta le ordenó a ‘Alî (P) que lo hiciera?

    ‘Al·lâmah Balâqî afirma:

    “El que ‘Alî (P) luego del fallecimiento del Profeta no se pusiera la capa para salir, excepto para la oración, hasta recopilar el Corán y ordenarlo según el orden de su descenso y el lugar exacto de las aleyas abrogadas y abrogantes, es un asunto claro y evidente”.[6]

    El sabio ‘Al·lâmah Tabâtabâ’î considera la recopilación de ‘Alî (P) como parte de un hecho categórico dentro de las narraciones de la escuela Shî‘ah.[7]

    Otro argumento para rechazar la idea de la recopilación completa del Corán durante la vida del Profeta (BP), es la diferencia existente entre el Mus·haf recopilado por el Profeta (según su opinión), y el recopilado por ‘Alî (P), ya que ellos afirman: “El Mus·haf fue ordenado de la misma forma actual”. En caso de que estuviesen en lo cierto, entonces ¿por qué ‘Alî ibn Abî Tâlib (P) ordenó el Corán según el orden de su revelación?, ¿acaso uno puede suponer que el Corán ya estaba recopilado pero ‘Alî (P) prefirió su manera de recopilar a la recopilación hecha por el Profeta (P)?

    Dejando de lado el Mus·haf de ‘Alî (P), los otros grandes discípulos también elaboraron para sí mismos un ejemplar o Mus·haf especial. Estos ejemplares –como observaremos más adelante- tienen algunas diferencias en el ordenamiento de las suras. Esta realidad también puede ser otro argumento para afirmar que el Corán no fue recopilado de la misma forma actual durante la vida del Profeta (BP).

    ‘Al·lâmah Tabâtabâ’î, en una expresión categórica dice: “La recopilación del Corán y su ordenamiento en forma de un Mus·haf definitivamente fue realizada luego del fallecimiento del Profeta (BP)”.[8]
    La batalla de Îamâmah y sus consecuencias.

    Luego de transcurrido poco más de un año del fallecimiento del Profeta (BP), surgió la batalla de Îamâmah. En la misma fueron martirizadas setenta personas de entre los recitadores del Corán. El califato de esa época, temiendo que surgiese otra batalla y a raíz de ello se perdiera al resto de los recitadores del Corán, y consecuentemente al propio Corán, decidió reunir los suras y aleyas en un Mus·haf.[9]

    El acontecimiento de “Îamâmah” fue uno de los sucesos y sediciones más importantes surgidos durante el Califato de Abû Bakr. Musaîlamah Al-Kadhdhâb (el mentiroso) quien acompañado de un grupo de Îamâmah el año noveno de la hégira había visitado al Profeta (BP) y se había adherido al Islam, en su regreso denegó su fe y a través de una carta alegó ser profeta. El Mensajero del Islam lo apodó “el muy mentiroso”. En el mes de Rabî‘ul Awwal del año duodécimo de la hégira, el cual coincidía con el comienzo del segundo año del califato de Abû Bakr, el califa envió un ejército bajo la comandancia de Jâlid ibn Walîd para que luchara en contra de Musaîlamah. Los soldados de Jâlid que sumaban cuatro mil quinientos, se enfrentaron con cuarenta mil combatientes partidarios de Musaîlamah en una guerra desigual. Con la muerte de Musaîlamah el ejército musulmán triunfó. No obstante esta victoria resultó muy cara. El número de mártires musulmanes ha sido registrado hasta mil setecientos, que entre ellos se encontraban setecientos o cuatrocientos cincuenta, o como mínimo setenta de los discípulos y recitadores del Corán.[10]

    Luego de este acontecimiento ‘Umar preocupado por que surgiesen otros sucesos similares a éste, propuso al primer Califa recopilar el Corán. Abû Bakr aceptando esta propuesta, ordenó a Zaîd Ibn Zâbit su realización. He aquí el relato completo de las palabras del Zaîd Ibn Zâbit:

    Luego de la batalla de Îamâmah, Abû Bakr me hizo llamar. Cuando me presenté, ‘Umar se encontraba junto a él. Abû Bakr me dijo: “‘Umar ha venido a mí y ha dicho que en la batalla de Îamâmah murieron numerosos recitadores y memorizadores del Corán; y existe el temor de perder a otros de ellos a raíz de nuevas batallas, y de esta forma perder una gran parte del Corán. Lo conveniente es que ordenes recopilar el Corán”. Dije a ‘Umar: “¿Cómo pretendes realizar algo que ni el Enviado de Dios hizo?”. Respondió: “¡Por Dios que ésta es una obra benéfica!”. Desde este momento en adelante continuó repitiendo su propuesta hasta que Dios me infundió tranquilidad en mi pecho y mi opinión llegó a coincidir con la de ‘Umar.

    Zaîd agrega: Luego Abû Bakr me dijo: “Tú eres un joven inteligente y confiable. Tú eres quien escribía la revelación para el Profeta, entonces dedícate a recopilar el Corán”. Le respondí: “Por Dios que si me hubieran ordenado arrancar una montaña de su lugar, no sería más pesado para mí que esta misión”. Continué diciendo: “¿Cómo realizáis algo que la persona del Profeta no ha hecho?” Abû Bakr me respondió: “¡Por Dios que el bien se encuentra en ello!”. Y continuó insistiendo hasta que Dios infundió en mi pecho la misma tranquilidad que les había otorgado a ellos, luego me ocupé en buscar los escritos del Corán y reuní todos éstos, desde los escritos realizados sobre las ramas amplias de las datileras y las finas piedras hasta lo que se encontraba en el pecho de la gente…”[11]
    El modo de la recopilación.

    Bajo la orden del califato un grupo de entre los discípulos recitadores del Corán, encabezado por Zaid ibn Zâbit, reunieron los suras y aleyas del Corán desde los alwâh (tablas), sa‘af (hojas o ramas de palmera), y katif (huesos de camello u oveja) que se encontraban en casa del Profeta (BP), asentados por los escribas de la revelación o los que se encontraban en manos de los discípulos recitadores, posteriormente los colocaron en un solo volumen y enviaron ejemplares del mismo a las diferentes regiones.[12]

    Según el historiador Ia‘qûbî, se constituyó un comité compuesto por veinticinco personas de los Ansâr, y bajo la supervisión de Abû Bakr para colaborar con Zaîd en esta obra, se les dijo: “Escriban el Corán y preséntenlo a Sa‘îd Ibn ‘Âss que es un hombre elocuente”.[13]

    Hishâm Ibn ‘Urwah relata de su padre que Abû Bakr ordenó a ‘Umar y a Zaîd sentarse en la mezquita y registrar aleyas únicamente de aquellos recitadores que pudiesen respaldarse con dos testigos.[14]

    Este mismo asunto es considerado una de las objeciones hechas a la recopilación del Corán en la época de Abû Bakr. La narración mencionada, y otras parecidas, muestran que ellos reunían las aleyas coránicas –que deberían haber sido comprobadas con argumentos categóricos y numerosos- con este método primario y sencillo, y una aleya e incluso una sura era registradas, solo conque alguien presentara dos testigos justos, siendo que el texto coránico debe establecerse por medio del tawâtur[15]. Aquellos que refutan esta manera de reunir el Corán, argumentan que lo ponía en peligro de alteración, ya que no había sido recopilado minuciosamente; por lo tanto, tales recopilaciones no pueden gozar de la confianza necesaria.[16]

    No obstante todos saben que los recitadores del Corán eran numerosos, y que el propio Zaîd era uno de estos recitadores. La recopilación del Corán, según lo expresado por ‘Al·lâmah Balâqî, fue realizada bajo la supervisión de miles de los memorizadores del Corán.[17] Por lo tanto, hay que investigar qué quiere decir “dos testigos” en la narración mencionada.

    Ibn Haÿar manifestó: “Posiblemente traer dos testigos era para que ambos atestigüen que esta escritura coránica había sido escrita en presencia del Profeta; o para atestiguar que coincide con lo escrito en presencia del Profeta (BP)”.

    Abû Shâmah afirma:

    “El propósito de traer dos testigos se debía a que llegasen a la certeza de que sólo recogieran lo escrito en presencia del Profeta, y eso sea lo que escriban, y no confiando sólo en sus memorias. Fue por ello que Zaîd ‑aunque era memorizador del Corán- en cuanto a la última aleya del Sûra Al-Barâ’at (o Taûbah -9-) dice: “La encontré solo ante Abû Juzaîmah Ansârî”. En realidad Zaîd quiso decir: Encontré esta aleya en forma registrada y escrita en manos de él, ya que el propio Zaîd y muchos de los discípulos la guardaban en sus memorias”.[18]

    Un caso similar ha sido transmitido también de Zaîd Ibn Zâbit en cuanto a una aleya de la Sûra Al-Ahzâb (33):

    “Cuando recopilábamos el Mus·haf no encontré más que ante Juzaîmah Ansârî una aleya de la Sûra Al-Ahzâb cuya recitación yo mismo había escuchado de boca del Profeta. La aleya era: Minal mu’minîna riÿâlun sadaqû mâ ‘âhadûl·laha ‘alaîhi… – «Entre los creyentes hay hombres que cumplieron con lo que pactaron con Dios»[19] y ya que el propio Profeta había considerado el testimonio de Juzaîmah equivalente a dos testimonios, hemos unido esta aleya a su sura”.[20]

    De esta transmisión pueden deducirse dos puntos: El primero, que esta aleya en forma escrita únicamente se encontraba en manos de Juzaîmah, ya que Zaîd argumenta: “He escuchado esta aleya recitada por el Profeta”. Y desde aquí se esclarece que el objetivo de presentar dos testigos era atestiguar su registro en presencia del Profeta (BP), de lo contrario, no había ninguna necesidad de ello teniendo en cuenta la memorización de la aleya por medio de otros. Este asunto contrariamente a lo que imaginan aquellos que objetaron, nos hace entender la máxima atención, precisión y exactitud del grupo recopilador.

    El segundo propósito de presentar dos testigos justos, incluía a la persona que traía la aleya; por lo tanto en el caso de Juzaîmah fue aceptada únicamente su palabra, ya que el Profeta (BP) había hecho su testimonio equivalente al de dos personas.
    Recordatorio.

    En los ejemplares manuscritos e impresos de Sahîh Al-Bujârî, en la narración ya mencionada, vemos el nombre de “Abû Juzaîmah”, mientras que el nombre correcto es Juzaîmah Ibn Zâbit Ansârî, el honrado discípulo del Profeta (BP), ya que la persona cuyo testimonio el Profeta consideró igual al de dos personas, no fue nadie más que Juzaîmah Ibn Zâbit.[21]

    De este modo, lo deducido a partir de los documentos históricos y las opiniones de un grupo de expertos en las Ciencias Coránicas, es que el Corán fue recopilado en la época del Primer Califa a través de Zaîd Ibn Zâbit; aunque existen algunos investigadores del Corán que basándose en algunos fundamentos consideran que la recopilación del Corán tuvo lugar antes del fallecimiento del Profeta (BP).[22]
    Los ejemplares de los discípulos.

    Hasta aquí hemos hablado respecto a la recopilación del Corán a manos de ‘Alî (P) y la de Zaîd Ibn Zâbit (la recopilación oficial del primer Califa). En el lapso desde el fallecimiento del Profeta (BP) hasta el principio del califato de ‘Uzmân, otras personas se dedicaron también a la recopilación del Corán. El ejemplar de cada uno de ellos había sido divulgado en las diferentes regiones del extenso gobierno Islámico de esa época, según su jerarquía y posición ante su gente.

    El historiador Ibn Azîr relata que hasta el trigésimo año de la hégira, cuatro ejemplares circulaban en cuatro regiones de los países islámicos: En la ciudad de Damasco, el Mus·haf de ‘Ubaîî; en la ciudad de Kufah el Mus·haf de Ibn Mas’ûd; en la ciudad de Basora el de Abû Mûsa; en la ciudad de Homs, el Mus·haf de Miqdâd.[23]

    La gente de estas regiones recitaba el Corán basándose en el Mus·haf famoso en su región, y resolvían cada discusión respecto a la recitación del Corán, recurriendo a su Mus·haf.

    Aquí nos limitamos únicamente a analizar dos Mushaf, el de Ubaîî Ibn Ka‘b y el de ‘Abdul·lah Ibn Mas‘ûd.[24] Más adelante exponemos las características de ambos:
    El Mus·haf de Ubaîî Ibn Ka‘b.

    Yalâlud Dîn Suîûtî en su obra Al-Itqân transmite de la obra Masâhif de Ibn Ashtah, una narración de Abû Ya‘far Kufî en la cual menciona un índice de los nombres de suras según el Mus·haf de Ubaîî Ibn Ka‘b, que comienza con la Sura Al-Hamd, seguida ésta por las suras más largas, es decir: Al-Baqarah, An-Nisâ’, Âli ‘Imrân, Al-An‘âm, Al-A‘râf, Al-Mâ’idah y Îûnus, y la última sura es la Sûra An-Nâs.[25]

    Ibn Nadîm relata el orden de las suras del Mus·haf de Ubaîî de un hombre de confianza, quien había visto el Mus·haf de Ubaîî en una aldea llamada “Qarîatul Ansâr”, en manos de Muhammad Ibn ‘Abdul Mâlik Ansârî. Lo interesante es la permanencia de este ejemplar hasta mediados del siglo III de la hégira.[26]
    Las características del Mus·haf de ‘Ubaîî Ibn Ka‘b.

    1. En el orden de las suras tûwal (las más largas del Corán), la Sûra Îûnus precede a la Sura Al-Anfâl.

    2. El Mus·haf comenzaba con la Sûra Al-Hamd y terminaba con las “Mau‘udhatain”, o sea, las suras Al-Falaq y An-Nâs. Y en este aspecto no tiene ninguna diferencia con el ejemplar actual.

    3. El Mus·haf de Ubaîî contenía dos súplicas que fueron atribuidas a él bajo el nombre de sura, y las denominaron sura Jal‘ y Hafd.

    Sura Jal‘:

    Bismil·lah ar-Rahmân ar-Rahîm. Al·lahumma innâ nasta‘inuka wa nastagfiruka. Wa nuzannî ‘alaîka wa lâ nakfuruka. Wa najla‘ wa natruku man iafÿuruka.

    En el Nombre de Dios el Clemente el Misericordioso. ¡Dios nuestro! a Ti imploramos ayuda y perdón, y Te agradecemos y no descreemos de Ti, rechazamos a los pecadores y los abandonamos.

    Sura Hafd:

    Bismil·lah ar-Rahmân ar-Rahîm. Al·lahumma iîâka na‘bud. Wa laka nusal·lî wa nasÿudu. Wa ilaîka nas‘â wa nahfid. Najshâ ‘adhâbak wa narÿû rahmataka. Inna ‘adhâbaka bil kuffâri mulhaq.

    En el Nombre de Dios el Clemente el Misericordioso. ¡Dios nuestro! sólo a Ti te adoramos y sólo a Ti oramos y prosternamos. Sólo hacia ti caminamos y nos apresuramos. Tememos Tu castigo y esperamos Tu misericordia. Seguramente que Tu castigo llegará a los incrédulos.

    Entonces el número de suras del Mus·haf de Ubaîî debe ser de ciento dieciséis.

    La mayoría de los historiadores, expertos en el Corán, opinan que Jal‘ y Hafd fueron súplicas recitadas en el “qunût”. Muhammad Ibn Nasr Murûzî, en su obra As-Salât relata de Ubaîî que él recitaba estas dos súplicas en el “qunût” en el segundo ciclo de su oración, las cuales registró también en su ejemplar.[27]

    Existen también algunas narraciones que afirman que el Noble Profeta (BP) recitaba estas súplicas durante el qunût (acto preferible que se realiza en el segundo ciclo de la oración; después de recitar las dos suras, se levantan ambas manos hasta la altura del pecho y se hace una invocación). Ubaîî, para no olvidarlas, las registró en su ejemplar. No obstante quienes le siguieron supusieron que eran parte de su Mushaf.[28]

    4. En el Mus·haf de Ubaîî existe una diferencia mínima en la recitación que era efecto de su pronunciación Hiÿâzî. Por ejemplo, él recitaba la aleya: lâ îadurrukum kaîduhum[29], separando las letras que por regla se asimilan al ser homogéneas: lâ îadrurkum kaîduhum….[30]

    5. A veces Ubaîî Ibn Ka‘b en las aleyas utilizaba los sinónimos, por ejemplo en: “Wa lâ-d Dâl·lîn” («ni el de los extraviados») decía: “Gairid Dâl·lîn”.[31]
    El Mus·haf de ‘Abdul·lah Ibn Mas‘ûd.

    Ibn Nadîm en su obra Al-Fihrist, y Sûiûtî en Al-Itqân, cada uno menciona un índice de las suras según el Mus·haf de ‘Abdul·lah ibn Mas‘ûd.[32] Suîûtî relata el siguiente orden de las suras: tuwal, mi’ûn, mazânî, hawâmîm y mufassal. En una comparación entre estas dos fuentes, el orden en el grupo de las suras tuwal y mi’ûn es parecido y solo existen pequeñas diferencias.

    Las suras Tuwal: Al Baqarah, An-Nisâ’, Âli ‘Imrân, Al-A‘râf, Al-An‘âm, Al-Mâ’idah y Îûnus.

    Las suras Mi’ûn: At-Taubah (o Barâ’at), An-Nahl, Hûd, Îûsuf, Al-Kahf, Banî Isrâ’îl, Al-Anbîâ’, Tâ Hâ, Al-Mû’minûn, Ash-Shu‘arâ’ y As-Sâfât.

    Las suras Al-Mazânî: Al-Ahzâb, Al-Haÿÿ, Al-Qasas, Tâ Sîn, An-Naml, An-Nûr, Al-Anfâl, Marîam, Al-‘Ankabût, Ar-Rûm, Îa Sîn, Al-Furqân, Al-Hiyr, Ar-Ra‘d, Saba’, Al-Malâikah, Ibrâhîm, Sad, Al·ladhîna Kafarû (Qitâl), Luqmân y Az-Zumar.

    Las suras Hawâmîm: Hâ Mîm Al-Mu’min, Az-Zujruf, As-Saÿdah, Hâ Mîm ‘Ain Sîn Qâf (o Ash-Shûrâ), Al-Ihqâf, Al-Ÿâziîah y Ad-Dujjân.[33]

    Las suras Mumtahinât: Innâ fatahnâ laka (o Al-Fath), Al-Hashr, As-Saÿdah, At-Talâq, Nûn wal Qalam, Al-Huÿurât, Tabâraka, At-Tagâbun, Idhâ Ÿâ’akal Munâfiqûn, Al-Ÿum’ah, As-Saf, Qul Ûhiâ (o Al-Ÿinn), Inna arsalnâ (o Nûh), Al-Muÿâdalah, Al-Mumtahinah y Îâ Aîîuhân Nabîî limâ tuharrimu (o At-Tahrîm).

    Las suras Mufassal: ‘Abdul·lah Ibn Mas‘ûd en su Mus·haf inicia estas suras con la Sûra Ar-Rahmân, y las termina con la Sûra Qul huwal·lahu ahad (o Al-Ijlâs) y la Sûra Inshirâh.[34]

    Las suras que no están registradas en la obra Al-Itqân son: Al-Fâtihat, Qâf, Al-Hadîd, Al-Haqqah, Al-Falaq y An-Nâs.

    Las suras que no están incluidas en la obra Al Fihrist son: Al Fâtihat, Al-Hiyr, Al-Kahf, Tâ Ha, An-Naml, Ash-Shûrâ, Az-Zalzalah, Al-Falaq y An-Nâs.
    Las características del Mus·haf de Ibn Mas‘ûd.

    1. En el Mus·haf de Abdul·lah Ibn Mas‘ûd, según ambas fuentes existentes, la Sûra Al-Anfâl era la vigésima sura y se encontraba en el grupo de las mazânî, mientras que esta sura en el Mus·haf de Ubaîî se encontraba anterior a la Sûra At-Taûbah y es la primera sura del grupo mi’ûn.

    2. El Mus·haf de Ibn Mas‘ûd fue ordenado según la extensión de las suras ‑a excepción del grupo de las hawâmîm-.

    3. El Mus·haf de Ibn Mas‘ûd carecía de la Sura Fâtihat-ul Kitâb y las suras Al-Falaq y An-Nâs. Ibn Sîrîn argumenta: “Abdul·lah Ibn Mas‘ûd no registraba estas tres suras en su ejemplar”.[35] Ya que el registro del Corán era con el fin de proteger y guardar sus suras y en cuanto a la Sûra Fâtihatul Kitâb –que los musulmanes la recitaban continuamente en sus oraciones- no existía ninguna preocupación, por ello él no la registró en su ejemplar.

    No obstante en cuanto a las otras dos suras, Ibn Mas’ûd consideraba que estas dos suras son como dos “hirz” (protección) que servían para anular la hechicería y alejar el mal de ojo. Existe una narración sobre que el Enviado de Dios (BP) se refugiaba en estas dos suras del mal que le pudiese provocar la hechicería de los judíos.[36]

    4. Sâhib Iqnâ relata que en el Mus·haf de Ibn Mas‘ûd existía “Bismil·lah” en el comienzo de la Sûra Al-Barâ‘at (At-Taûbah).[37]

    5. En el Mus·haf de Abdul·lah Ibn Mas‘ûd era permitido cambiar un vocablo coránico por un vocablo sinónimo. ‘Awan Ibn ‘Abdul·lah relata:

    “Ibn Mas‘ûd en su enseñanza del Corán a un hombre, recitó las aleyas 43 y 44 de la Sûra Ad-Dujân de la siguiente manera:

    إن شجرت الزقوم طعام الأثيم – Inna shaÿarat az-zaqqûm ta‘âm-ul azîm: («Ciertamente que el árbol de Zaqqum es el alimento del pecador»). Aquél hombre pronunció: طعام اليتيم – “ta‘âm-ul îatîm” (“el alimento del huérfano”). Ibn Mas’ûd reiteró la recitación de la aleya pero la pronunciación de “Azîm” le resultaba difícil al hombre. Ibn Mas’ûd le preguntó: “¿Acaso puedes pronunciar طعام الفاجر – ta’âmul fâÿir?” (“el alimento del corrupto”).

    El hombre respondió afirmativamente e Ibn Mas’ûd le dijo: “Recítalo así”.[38]

    Así también Ibn Qutaîbah ha mencionado que Ibn Mas’ûd recitaba la aleya: وَتَكُونُ الْجِبَالُ كَالْعِهْنِ الْمَنفُوشِ – wa takûn-ul ÿibâlu kal ‘ihnil manfûsh[39] de la siguiente manera: كالصوف المنفوش – “kâ-s sûfil manfûsh”, ya que el significado de “‘ihn” es el mismo que “sûf” (lana).

    6. En algunos casos fue reportado algún cambio en el orden de algunas palabras. Como ejemplo: mientras que los recitadores pronunciaban كذلك يطبع الله على كل قلب متكبر جبار – kadhâlika îatba‘ul·lahi ‘alâ kul·li qalbi mutakabbirin ÿabbârin («Así sella Dios todo corazón del soberbio y altanero»),[40] Ibn Mas‘ûd recitaba: على قلب كل متكبر جبار – “‘alâ qalbi kul·li mutakabbirin ÿabbârin” (Así sella Dios el corazón de todo soberbio y altanero).[41]

    7. En el Mus·haf de Ibn Mas’ûd existían algunas interpretaciones. Como ejemplo en la aleya 71 del Sûra Hûd, agregaba وهو قاعد – “wa huwa qâ‘id”  (“siendo que él se encontraba sentado”) a la frase que dice: وامرأته قائمة – “wa imra’atuhu qâ’îmatun” («Y su esposa estaba de pie»).[42]

    8. Gran parte de la diferencia de la recitación relatada de Ibn Mas’ûd dependía de la pronunciación de las palabras y el dialecto que él utilizaba. Por ejemplo, en ocasiones pronunciaba hâ’ como ‘aîn, etc.[43]

    *               *               *

    Esto fue un panorama de los Masâhîf de dos grandes discípulos. Los Masâhif de los demás Sahâbah eran muy parecidos en la clasificación de las suras. Entre los Sahâbah había personas que habían ordenado su Mus·haf según el orden de la revelación.

    Shahristânî en el prólogo de su obra de exégesis coránica menciona de la siguiente manera el orden del Mus·haf de Ibn ‘Abbas, el alumno del Imâm ‘Alî (P): Iqra’, Nûn, Al-Muzzamil, Al-Muddazzir, Al-Fâtihah, Tabbat iadâ, Kuwwirat, Al-A‘lâ, Al-Lail,… An-Nâs.

    Shahristânî también atribuye al Imâm Sâdiq (P) un ejemplar con este orden: Iqra’, Nûn, Al-Muzzamil, Al-Muddazzir, Tabbat iadâ (o Al-Masad), Kuwwirat, Al-A‘lâ, Al-Lail, Al-Faÿr, Ad-Duhâ, Alam Nashrah, Al-‘Asr, Al-‘Âdîât, Al-Kaûzar, At-Takâzur…At-Taûbah y Al-Mâ’idah.[44]
    Conclusión:

    La diferencia en cuanto a la recopilación del Corán antes del fallecimiento del Profeta o después de él sólo está en cuanto a su recopilación en forma de un volumen. Mientras que la escritura de las aleyas y ordenamiento dentro de las suras sin duda alguna, fue realizada durante la vida del Profeta (BP) y nadie lo niega.
    Sobre la base de numerosos fundamentos, la recopilación del Corán en forma de un volumen fue realizada luego del fallecimiento del Profeta (BP) y en la época del primer Califa por Zaîd Ibn Zâbit. Gran parte de estos fundamentos son documentos históricos de la recopilación del Corán.
    La recopilación del Corán en forma de un volumen no fue realizada antes del fallecimiento del Profeta ya que:

    a) El descenso gradual y su continuidad hasta los últimos días de la vida del Profeta era un impedimento para hacerlo.

    b) Fue trasmitido en numerosos dichos registrados por ambas escuelas Islámicas que el Profeta (BP) encomendó a ‘Alî (P) la recopilación del Corán luego de su fallecimiento, y ‘Alî (P) cumplió con la voluntad del Profeta (BP).

    c) El Mus·haf de ‘Alî (P) mantenía el orden de la revelación de las suras; y si el Corán hubiese sido preparado en forma de un Mus·haf por manos del Profeta –de la misma forma que actualmente se encuentra-, jamás ‘Alî (P) ordenaría su Mus·haf diferente a ello.

    d) Las diferencias existentes en el orden y clasificación de las suras en los ejemplares de los discípulos, es un argumento que muestra que el Corán no fue dispuesto como un Mus·haf durante la vida del Profeta (BP).

    Un factor importante para la recopilación del Corán –en forma de Mus·haf- durante el Califato de Abû Bakr, fue la batalla de Îamâmah y la pérdida de por lo menos setenta de los memorizadores del Corán.
    Ubaîî Ibn Ka‘b y ‘Abdul·lah Ibn Mas‘ûd fueron dos de los memorizadores y recitadores del Corán, y pioneros en la inscripción del mensaje, la enseñanza del Corán, exégesis, tradición y jurisprudencia islámica. Ellos acompañaron al Profeta en todas las escenas y fueron fieles con su Ahlul Baît –la Gente de la Casa Profética-. Los ejemplares de estas dos personalidades gozaban de una elevada jerarquía en medio de los musulmanes.
    Cada uno de los ejemplares de Ubaîî Ibn Ka‘b y ‘Abdul·lah Ibn Mas‘ûd tenían propiedades particulares, y en una descripción general se puede mencionar la siguiente clasificación: Suras tuwal, mi’ûn, mazânî, hawâmîm, mumtahanât y mufassalât.

    Fuente: “Lecciones sobre Las Ciencias Coránicas”

    Ediciones: Elhame Shargh, 2004

    www.islamoriente.com
    _________________________________________________________________________________
    [1] Al-Itqân, t.1, p.181; Al-Mîzân, t.12, p.120.

    [2] Al-Mîzân, t.12, p.330; Al-Itqân, t.1, p.189.

    [3] Al-Burhân, t.1, p.332; Al-Itqân, t.1, p.185; Manâhilul ‘Irfân, t.1, p.250.

    [4] Âlâ’ Ar-Rahmân, t.1, p.18.

    [5] Al-Burhân, t.1, p.329; Manâhilul ‘Irfân, t.1 p.247; At-Tamhîd, t.1, p.287.

    [6] Âlâ’ Ar-Rahmân, t.1, p.18; Bihâr Al-Anwâr, t.89, p.40 en adelante.

    [7] Al-Mîzân, t.12, p.128.

    [8] Al-Mîzân, t.12, p.120.

    [9] Qur’ân dar Islam, p.191.

    [10] Tâ’rîj Qur’ân, Dr. Râmîâr, p. 299 a 301.

    [11] Sahîh Al-Bujârî, t.6, cap. “La Recopilación del Corán”, p.580 y 581; Al-Burhân, t.1, p.326; Al-Itqân, t.1, p.182; Manâhilul ‘Irfân, t.1, p.251; Al-Mîzân, t.12, p.119; Al-Baîân, p.258.

    [12] Qur’ân dar Islam, p.192.

    [13] Al-Mîzân, t.12, p.118.

    [14] Al-Itqân, t.1, p.184; Manâhilul ‘Irfân, t.1, p.252.

    [15] Tawâtur: Numero de narraciones no relacionadas ni influidas entre si al grado que brindan la convicción sobre lo narrado.

    [16] Al-Baîân, p.257.

    [17] Âlâ’ul Rahmân, t.1, p.18.

    [18] Al-Itqân, t.1, p.184; Manâhilul ‘Irfân, t.1, p.252.

    [19] Sura Al-Ahzâb, 33: 23.

    [20] Sahîh Al-Bujârî, t.6, p.581, Al-Burhân, t.1, p.328; Al-Itqân, t.1, p.187; Bihâr Al-Anwâr, t.89, p.77.

    [21] Hâshîah Al-Burhân, t.1, p.328; At-Tamhîd, t.1, p.301.

    [22] Al-Baîân, Aiatul·lah Abûl Qâsim Ju’î, p.240-269.

    [23] Tâ’rîj Qur’ân, Dr. Râmîâr, p. 337.

    [24] Ubaîî Ibn Ka‘b Ibn Qaîs Ibn ‘Ubaîd Ibn Zaîd: era originario de la tribu de Banî Naÿÿâr de los Ansâr, fue considerado uno de los discípulos del Profeta (BP) y uno de los escribas de la revelación. Posee una alta jerarquía en la recitación, recopilación y enseñanza del Corán, así como en la exégesis y la jurisprudencia islámica. En algunos dichos vemos que el Profeta (BP) lo llamaba con el nombre de “Abûl Mundhir”. También ha sido revelado que el Mensajero del Islam lo llamaba “Seîîed Al-Ansâr” (el señor de los Ansâr) y aún cuando estaba en vida los musulmanes lo llamaron “Seîîed Al-Muslimîn”. En la época pre-islámica y mientras pocos árabes conocían el alfabeto, Ubaîî sabía leer y escribir. La primera vez que se menciona su nombre en la historia del Islam es por su participación en el llamado “segundo pacto de ‘Aqabah” cuando setenta personas de los Ansâr proclamaron fidelidad al Profeta. Él acompañó al Profeta (BP) en las batallas de Badr, Uhud, Jandaq y otras. Aparte de escribir la revelación asumía el puesto de secretario del Profeta (BP). Luego del fallecimiento del Enviado, según lo registrado en fuentes Shiítas, Ubaîî Ibn Ka‘b fue una de las doce personas que objetaron en cuanto a la sucesión del Profeta (BP).

    Ubaîî y las Ciencias del Corán.

    En las narraciones observamos que él recitó todo el Corán de memoria en presencia del Mensajero de Dios, y según un famoso dicho fue una de las cuatro personas a quienes el Profeta (BP) recomendó recurrir para el aprendizaje del Corán. En otra narración ha sido presentado como el más conocedor de la comunidad en cuanto a la recitación del Corán. Deducimos de algunas transmisiones que la recitación de Ubaîî, antes de la unificación de los ejemplares en la época de ‘Uzmân, era famosa. Luego de la recopilación del Corán en la época de ‘Uzmân, en que el mismo Ubaîî fue uno de los responsables, la recitación de Ubaîî continuó atrayendo la confianza de la gente, fue trasladada de generación en generación y se convirtió en la base principal de las recitaciones, y en los siguientes siglos seguía manteniendo su prestigio. De entre las siete famosas recitaciones, la recitación de Hiÿâz: Nâfi‘ e Ibn Kazîr; la recitación de Basora: Abû Amr Ibn Alâ, tienen como su base principal a la recitación de Ubaîî. También se ve esta influencia en la recitación Kufî (‘Âsim y Kisâ’i). Imâm As-Sâdîq (P), en un dicho, dice que la recitación de Ubaîî Ibn Ka‘b era corroborada por Ahlul Baît.

    En la época de ‘Uzmân, en el momento de la nueva recopilación del Corán, Ubaîî Ibn Ka‘b y Zaîd Ibn Zâbit fueron los dos más destacados miembros del comité que estaba compuesto por doce personas. En uno de los más antiguos reportes encontramos que un grupo de Irak visitó al hijo de Ubaîî y le solicitó el ejemplar de su padre. Él, sin negar la existencia de ese ejemplar, les informó que se encuentra en manos de ‘Uzmân. En la segunda mitad del primer siglo de la hégira, Muhammad Ibn Ka‘b Qardzî, había visto un ejemplar de este Mus·haf y había notado que no tenía gran discrepancia con el ejemplar recopilado en la época de ‘Uzmân. En la obra Al-Mustadrak de Hâkim Naîshaburî, se relata que Ubaîî estaba aún vivo al comienzo de la sublevación de la gente en contra de ‘Uzmân, y falleció antes de la muerte de ‘Uzmân (Gran Enciclopedia Islámica, t.6, p.463 a 465).

    ‘Abdul·lah Ibn Mas‘ûd Ibn Gâfil Ibn Habîb: fue originario de la tribu Hudhaîl. Su madre fue “Umm ‘Abd”, por ello fue apodado “Ibn Umm ‘Abd”. Según lo relatado por Abû Na‘îm Isfahânî, él fue la sexta persona que se convirtió al Islam. Gozaba de una elevada jerarquía, era destacado y respetado. Él fue un sirviente del Profeta (BP), conocedor de sus secretos y en cualquier situación acompañaba al Profeta. Tuvo el honor de realizar dos emigraciones (dhul hiÿrataîn), una vez hacia Habashah (Abisinia: Etiopía actual) y la segunda hacia Medina. Acompañó al Profeta (BP) en todas las batallas. Fue considerado entre los jurisconsultos de los discípulos del Profeta (BP) y memorizó todo el Corán. En una ocasión ‘Umar lo miró y dijo: “Es un tesoro lleno de sabiduría”. Luego del fallecimiento del Profeta (BP) fue nombrado tesorero de Kufa, y en la época del califato de ‘Uzmân viajó a Medina. Él se encontró entre quienes se presentaron en el entierro de Abû Dhar. Fue considerado en la misma jerarquía de Ammâr, Salmân, Abû Dhar, Miqdâd y Ubaîî Ibn Ka‘b, todos ellos famosos por su amor y cercanía a Ahlul Baît (P). Registraron que él aprendió setenta suras de boca del Mensajero de Dios. Nadie dudaba de su pureza, benevolencia, fe y elogio hacia el Profeta. Falleció en el año 32 de la hégira y fue enterrado en el cementerio de Baqî en Medina.

    En el momento de la recopilación del Corán en la época de ‘Uzmân, sucedió una disputa entre él y el Califa a la cual nos referiremos en el capítulo cuarto de esta obra. (Recurrir a: Al-Kinâ wal Alqâb, t.1, p.216 y 470; A‘lâm de Zarkulî, t. 4, p.137; Tâ’rîjul Qur’ân (La Historia del Corán), Dr. Râmîâr, p.354).

    [25] Al-Itqân, t.1, p.201 y 202.

    [26] Al-Fihrist, p.29-30.

    [27] Al-Itqân, t.1, p.206.

    [28] Tâ’rîj Qur’ân, Dr. Râmîâr, p.350.

    [29] Sûra Âli ‘Imrân, 3:20.

    [30] Tâ’rîj Qur’ân, Dr. Râmîâr, p.348.

    [31] Sûra Al-Hamd, 1:7.

    [32] Al-Fihrist, p.29; Al-Itqân, t.1, p.202 y 203.

    [33] En Al-Fihrist de Ibn Nadîm no está incluida la Sûra Al-Qalam.

    [34] La filosofía de estas denominaciones es: As-Sab‘At-Tuwal, son las siete suras más largas del Corán; Mi’ûn, son los suras que contienen más de cien aleyas; Mazânî, deriva de la raîz “zanâ” que significa “declinación”, son suras que se sitúan luego de las suras Mi‘ûn ya que son similares a ellas por su número de aleyas. Algunos consideran que se deriva de la raíz “taznîah” (dual), y afirman que se llaman así por su reiterada recitación. La denominación hawâmîm para un grupo de suras es porque éstas comienzan con las letras hâ mîm. Otro grupo de suras recibió la denominación mumtahinât (examinadoras) por el nombre de una sus suras (el hecho de preponderar un elemento para identificar a todo el grupo se denomina “taglib”). Y por último, las suras más pequeñas del Corán que son llamadas mufassalât (separadas por capítulos), ya que prontamente concluyen siendo divididas por el “Bismil·lah”.

    [35] Al-Fihrist, p.29.

    [36] At-Tamhîd, t.1, p.314.

    [37] Al-Itqân, t.1, p.204.

    [38] Ídem, p.149.

    [39] Sûra Al-Qâri‘ah, 101:5.

    [40] Sûra Gâfir, 40: 35.

    [41] Al-Itqân, t.1, p.148.

    [42] Tâ’rîj Qur’ân, Dr. Râmîâr, p.362.

    [43] Ídem, p.361.

    [44] Tâ’rîj Qur’ân, Zanyâni, p.77 a 79.